Mil maneras de pactar con Vox sin parecerlo

SPC
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El PP intenta por todos los medios acercar a Rivera y Abascal para poder formar tripartidos en Madrid y Murcia, donde el arte de sellar acuerdos indirectos se alza como el protagonista

Mil maneras de pactar con Vox sin parecerlo - Foto: Eduardo Parra Europa Press

La llegada de Vox al escenario político ha trastocado la estrategia de pactos. Las mesas a tres, en este caso con PP y Ciudadanos, no despegan, la foto del trío resta puntos, y los documentos firmados, que evidencian acuerdos en la sombra, no aparecen salvo alguno publicado en las redes o exhibido in extremis en rueda de prensa.
Y en este tablero político, donde los populares se reúne con las otras dos formaciones pero por separado y los de Rivera niega al grupo de Abascal reiteradamente, se cocinan mil y una formas de alcanzar consensos con los derechistas, pero de forma indirecta, sin que parezca que se está en ello.

 

Diálogo a tres
El ejemplo más reciente es el Gobierno de Murcia. Vox dio por rotas las negociaciones para investir presidente al popular Fernando López Miras pese a que había compartido mesa con Cs. Los naranjas dejaron claro que ellos se sentaban con la gente de Abascal para explicar el acuerdo con el PP, y no para repartirse consejerías. El resultado: una investidura fallida y dos meses de plazo para proponer un nuevo candidato. Pero Vox no se enfrenta solo a la dificultad de las mesas a tres: tampoco los documentos en los que figura su firma tienen buena salida. El caso más crítico fue el del Ayuntamiento de Madrid. Los derechistas dieron por roto el pacto con los de Rivera e hicieron público el texto secreto que les daba concejalías de Gobierno.

 

En hoteles, sí
Las reuniones entre Cs y Vox han sido discretas. Tan discretas que el candidato naranja a la Comunidad de Madrid, Ignacio Aguado, se citó con su homóloga de Vox, Rocío Monasterio, en un hotel madrileño, 48 horas antes de que se constituyese la Asamblea para negociar la formación de la Mesa. No es fácil reunir a Vox y Cs, y menos con el conocimiento de los medios. El PP actúa de mediador y se encuentra por separado. Pese a esto, la estrategia da resultados, y los tres partidos se han hecho con algunos consistorios. 

 

La homófobía no ayuda
Ante la celebración estos días de los actos del Orgullo Gay, las críticas de Vox han ido creciendo. La dirigente en la Comunidad de Madrid, Rocío Monasterio, cargó contra las fiestas en la capital y contra los «eventos explícitos sexuales en la calle en horario diurno». «El Orgullo Gay es una caricatura y una jornada denigrante». Frases como esta abrieron brecha con Cs y PP, que se vieron vetados por la organización del Orgullo.

 

El argumento se impone
En Andalucía, Vox consiguió que la Junta le entregara los datos de colegiación de los trabajadores que prestan servicio en unidades de violencia de género. Después de recibir los primeros, la formación de Abascál reclamó más, ampliar los datos a las categorías profesionales. La oposición les acusa de «caza de brujas» y de estar elaborando listas negras. En esta comunidad y pese al «pacto a la andaluza», los derechistas pusieron en jaque a la Junta y vetó los Presupuestos autonómicos. Diez días después, levantó la enmienda a la totalidad tras lograr sustituir el concepto de «transversalidad de género» por el de «igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres».

 

Fotos, mejor no
Las imágenes conjuntas de PP, Cs y Vox casi no existen tras la polémica foto en la madrileña plaza de Colón al acabar la manifestación por la unidad de España. Unos perdieron más que otros. La imagen levantó ampollas y no se ha vuelto a repetir.