TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


El mejor… o no

Diecinueve grandes después, alguien tiene que decirlo: Nadal no es el mejor deportista español de la historia. Los hubo más finos, más elegantes, con un don para lo suyo, un talento innato al que sólo tuvieron que añadir entrenamientos.

Pero aclaro: si a Nadal llegan a darle un bate de madera, un pico y un cincel o un volante de juguete a los cinco añitos, habría sido el mejor jugador de béisbol, el mejor escultor o el mejor conductor de la puñetera historia de este país. Porque Rafa no es tanto un deportista como un conseguidor, más currela que genio y por eso nos parece tan cercano, porque se aleja -paradójicamente- de la imagen del divo, el mito o la leyenda que en realidad sí es. Es el tipo que porfía como nadie que hayamos visto, el ganador por cojones (con perdón), la bestia competitiva con una mentalidad de hierro, el que regresa de la muerte (lesiones crónicas en las rodillas, abandonos, años de fiascos) una y otra vez para seguir levantando copas, el muchacho del barrio, tu vecino o tu colega, que no se acostumbra a ganar y ganar y ganar y por eso llora como la primera vez…

Federer no. Federer (20 Grand Slams) sólo podía haber sido tenista. Nadal (19 Grand Slams) pudo ser el mejor en todo, pero le dieron una raqueta. Y supongo que en la tiranía de la estadística, malos tiempos para la lírica y buenos para el análisis de datos, decir que está a un solo título del suizo es abrir el mundo a una persecución injusta buscando al número uno de todos los tiempos. ¿Será "empíricamente" el mejor cuando lo logre? ¿Y si no lo hace y los 'Medvedevs' del circuito finalmente tumban a los tres gigantes? Que los árboles no nos impidan ver el bosque: hace tiempo que Nadal es el mejor competidor de la historia, pues la gloria que otros han obtenido casi de forma 'natural' él ha tenido que construirla pelotazo a pelotazo.


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