Final de la incertidumbre... inicio de lucha compartida

Nuria Zaragoza
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Final de la incertidumbre... inicio de lucha compartida

AFA Soria recupera el programa de detección precoz, que desde su puesta en marcha ha crecido de forma exponencial. De apenas una veintena de valoraciones se ha pasado a casi 200 al año

Ha estado en la cuerda floja durante unos meses por falta de financiación, pero el tesón de la Asociación Alzheimer Soria ha conseguido recuperarlo. El programa de detección precoz regresa el 6 de mayo y los médicos de Atención Primaria y Especializada, y la población soriana en general, podrán contar de nuevo con este recurso, un programa que arrancó en 2003 con apenas una veintena de valoraciones neuropsicológicas anuales y que el pasado 2018 alcanzó las 190.
«Es una colaboración estrecha con toda la parte sanitaria de Soria, tanto con los médicos de Primaria como con los neurólogos, y, gracias a esta prueba, hacemos una parte del diagnóstico bastante precisa. Cuando se paralizó este proyecto, a nivel profesional, a nivel de la asociación, a nivel de socios, de Junta Directiva, fue un palo. Se luchó muchísimo y hubo muchos viajes, mucho esfuerzo, muchos malos ratos, y la verdad es que conseguir reanudarlo es una satisfacción muy grande. Porque la asociación realiza muchos proyectos, pero este dolía mucho tenerlo que paralizar», reconoce el presidente de AFA Soria, Antonino Gómez Isla. 
Duele, porque la detección precoz es fundamental para poder dar una respuesta temprana y, con ello, poder ofrecer un tratamiento específico y adecuado. «Sin entrar en la parte técnica, desde la parte práctica, la parte más social, la detección precoz es fundamental. Porque cuando un familiar empieza a tener síntomas de pérdida de memoria, despistes, el hecho de que hagan esta prueba en la asociación y se valore si tiene o no un principio de demencia, y el grado, es importantísimo, porque supone el inicio de algo, de terminar con la incertidumbre, de saber a qué te pueden enfrentar», justifica Gómez. 
Es el fin de los miedos y, también, el punto de partida para empezar a actuar: «Con esa prueba, los neurólogos, aparte de las pruebas que hagan ellos, pueden empezar a tener un tratamiento farmacológico con el paciente y se pueden empezar actividades con la asociación, que está demostrado que son beneficiosas para el enfermo de Alzheimer. Es el inicio de poder ‘tratar’a esa persona y afrontar la realidad de lo que le está pasando», sentencia. El programa regresa con la colaboración de Junta y el Instituto de Estudios de Ciencias de la Salud.