Johnson niega que incite a la violencia parlamentaria

EFE
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El 'premier' defiende el uso de metáforas militares en su discurso y considera que es un modelo de moderación en los debates de la Cámara, pese a que la oposición critique la dureza de sus expresiones

Johnson niega que incite a la violencia parlamentaria

El primer ministro británico, el conservador Boris Johnson, ha negado hoy que su retórica en torno al Brexit incite a la violencia, tal como han alertado diversos diputados, a pesar del uso de "metáforas militares" en sus intervenciones.
"Las metáforas militares son una práctica parlamentaria estándar muy antigua", dijo el primer ministro en una entrevista con la cadena BBC antes de que comience esta tarde el congreso anual del Partido Conservador. "Pienso que he sido un modelo de moderación" en los debates parlamentarios, remarcó el líder tory.
Johnson ha sido criticado por referirse a la legislación para evitar un Brexit sin acuerdo como "ley para la rendición".
Diputados contrarios a un Brexit duro de diversas formaciones han acusado esta semana al jefe de Gobierno de fomentar la hostilidad contra ellos, algunos de los cuales han recibido amenazas de muerte por su postura respecto a la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE). Algunos diputados también han lamentado la dureza en algunos de sus discursos, como cuando aseguró que preferiría estar "muerto en una zanja" antes que retrasar la salida del bloque comunitario.
El primer ministro insistió hoy en que no pedirá una ampliación del Brexit más allá de la fecha límite del 31 de octubre, tal como le exige la ley, aunque no logre ratificar un acuerdo de salida. Descartó, al mismo tiempo, dimitir para evitar tener que pedir personalmente a Bruselas más tiempo para continuar negociando una ruptura consensuada.
"He aceptado liderar mi partido y mi país en un momento difícil, y voy a continuar haciéndolo. Creo que es mi responsabilidad y que nuestro trabajo es materializar el Brexit el 31 de octubre", afirmó.

 

Polémica en su época de alcalde

En la entrevista con la BBC, Johnson fue cuestionado sobre el supuesto trato de favor que le otorgó a la empresaria estadounidense Jennifer Arcuri cuando era alcalde de Londres, entre 2008 y 2016.
El Ayuntamiento de la capital británica remitió ayer a un órgano policial independiente una petición para que se investigue si Johnson cometió alguna ilegalidad, tras airearse que Arcuri recibió 126.000 libras (141.000 euros) en fondos públicos y tuvo acceso privilegiado a diversas misiones comerciales en el extranjero organizadas por el consistorio.
El diario The Sunday Times reveló hoy que la exmodelo, de 34 años, explicó al menos a cuatro amigos que mantuvo una aventura "sexual" con Johnson mientras él era alcalde de Londres. "No hay ningún interés que declarar", aseguró el primer ministro sobre ese caso.
Johnson sugirió que las acusaciones tienen motivaciones políticas y están guiadas por personas que se oponen a sus planes sobre el Brexit.
"Le voy a decir lo que está ocurriendo realmente. Creo que la gente se da cuenta de que este país se está acercando a un momento de elección, que debemos ponernos manos a la obra y materializar el Brexit. Y creo que hay una gran cantidad de personas, en el Parlamento y el resto de sitios, que lo que quieren es frustrar ese objetivo", afirmó.
"Con o sin razón, me ven a mí como la persona que tiene más posibilidades de materializar ese objetivo", agregó el primer ministro.