TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


El estilo

Digamos que Guardiola puso un cuarteto de cuerdas, Luis Enrique sacó un violín y metió guitarra y batería, y Valverde ha quitado al violoncelo para poner un bajista. Y ya está: un grupo de rock con dos cuerdas, a lo sinfónico -no es cosa de perder la personalidad de golpe y porrazo-, tan ensamblado como en los mejores tiempos de gloria. Guardiola logró el triplete. También Luis Enrique. Valverde camina con paso firme hacia el suyo propio… y el estilo va mutando.

El martes, Jordi Alba terminaba el partido más que satisfecho y dejaba una reflexión imposible cinco o seis años atrás: «En años anteriores jugábamos distinto. Ahora somos más compactos y tenemos jugadores más agresivos que no solo saben jugar el balón, sino que te incomodan». Al día siguiente, Xavi Hernández anunciaba su retirada…

Suena a chiste, pero es así: el cinco que en cierta forma revolucionó nuestra forma de entender el fútbol (en el que se apoyó Luis Aragonés para revolucionar la selección… y de la revolución aquellos títulos) colgará las botas a los 39 años para labrarse una carrera en los banquillos. Desde allí, tendrá dos opciones: profundizar en el modelo, recuperarlo de alguna manera, dar tres o cuatro pasitos hacia atrás para restaurar aquel cuarteto que sonaba como los ángeles, o abrazar ese nuevo fútbol al que se refería Alba, uno que no dependa solo de un patrón preestablecido sino de los futbolistas que tienes en cada momento: el Camp Nou ya ovaciona a Arturo Vidal, que no tiene mal pie, no, pero los aplausos nacen de la contundencia y eficacia con la que se raspa el muslo contra el césped peleando por una pelota dividida…

El Barça, dicen algunos, vive un constante proceso de reinvención. Es posible, pero sin una base sólida como aquélla habría sido imposible seguir haciendo buena música.


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