El absentismo laboral cuesta más de 8 millones al año

EDS
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Las mutuas aluden al gasto en prestaciones por incapacidades temporales por contingencia común. Sumando todo podría superar los 20. Los sindicatos rebaten a la patronal y cifran en «menos de un minuto al día» el «absentismo real»

El absentismo laboral cuesta más de 8 millones al año - Foto: Eugenio Gutiérrez MartÁ­nez

El absentismo laboral, es decir, la «abstención deliberada de acudir al trabajo» -según la definición de la Real Academia de la Lengua Española-, ha alcanzado el rango de fenómeno social, laboral, y económico. Pese a la importancia del tema, no hay ninguna estadística que recoja de forma clara y unificada los datos sobre este fenómeno, de modo que, según el prisma desde el que se interpreten los datos, el efecto varía sustancialmente. 
Desde el ámbito empresarial alertan de la pérdida de competitividad de sus empresas como consecuencia del incremento del absentismo y, a la hora de analizar sus costes, tienen en cuenta las horas no trabajadas, tanto si son justificadas como si no, excluyendo solo aquellas que se corresponden al ejercicio legítimo de un derecho o las que se derivan de situaciones especialmente protegidas, es decir, vacaciones, festivos...
Desde este prisma, «en España se calcula que más de un millón de profesionales falta a su puesto de trabajo cada día». De estos, «el 26,4% lo hacen sin causa justificada, mientras que el 73,6% se ausentan por una incapacidad temporal». Los datos proceden del Informe Trimestral sobre el Absentismo Laboral elaborado por Randstad, referido al primer periodo de este 2019. 
it, dos tercios de ausencias. La incapacidad temporal, cabe recordar, es la situación en la que se encuentra cualquier trabajador por enfermedad (común o profesional) o accidente (sea o no laboral) que le impide el desempeño de su trabajo, mientras recibe asistencia sanitaria de la Seguridad Social. Las incapacidades temporales son solo una parte de las posibles ausencias de un empleado en su puesto de trabajo en horas que correspondan a un día laborable y dentro de la jornada legal de trabajo. Pero es preciso reconocer también que, de los distintos tipos de ausencias que se contabilizan en las estadísticas económicas, la incapacidad temporal (IT) es el motivo más importante, siendo responsable de cerca de dos tercios del absentismo laboral. 
El informe de Randstad no ofrece datos provincializados. No obstante, la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (Amat) realiza anualmente un informe sobre elAbsentismo Laboral en España donde sí desgrana la situación por territorios. Según el último anuario de la patronal de mutuas, «el absentismo laboral derivado de la incapacidad temporal por contingencias comunes (ITCC)» costó el año pasado en Soria 8.822.911 euros en concepto de «gastos en prestaciones de los procesos por ITCC (sumando trabajadores por cuenta ajena y propia)». A esta cantidad que afronta la Seguridad Social (de las aportaciones realizadas por trabajadores, empresarios y autónomos) habría que sumar la parte que asume el propio afectado (los tres primeros días de la incapacidad temporal corren a cargo del trabajador), así como la que afronta el empresario (del cuarto al decimoquinto día), y el coste de oportunidad por bienes y servicios que se deja de producir como consecuencia de esas ausencias. Desde Amat no disponen de este dato a nivel provincial, si bien, teniendo en cuenta las estimaciones que se han realizado en otras provincias, el coste total de las ausencias en el puesto de trabajo por enfermedades no relacionadas con el empleo se podría elevar por encima de los 20 millones de euros cada año en la provincia. En el conjunto de la Comunidad, estas ausencias cuestan 610 millones de euros, según la estimación de Amat. 
Esta cifra, cabe destacar, alude únicamente a ausencias por causas justificadas y, en concreto, por motivos sanitarios no vinculados al puesto (incapacidad temporal por contingencia común). Del resto de aspectos que la patronal contabiliza como absentismo (IT por enfermedad profesional, causas no justificadas, permisos...) no existen datos de Soria. 
un millar de it al mes en soria. Los datos de 2018 se verán incrementados previsiblemente este año, ya que las IT han aumentado en lo que va de año. Según las estadísticas del Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, la media de procesos de incapacidad temporal al mes en Soria supera el millar en lo que va de año. De estas, la amplia mayoría son por contingencias comunes (883). El 2018, la media mensual de ITCC en Soria fue de 765.
En cuanto a las incapacidades temporales por accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, la media este año en Soria es de 124 al mes, lo que supone una incidencia de 3,21 por cada mil trabajadores. 

Versión sindical.

Los datos sobre el efecto económico del absentismo laboral aportados por mutuas y empresarios difieren radicalmente de los que presentan los representantes de los trabajadores quienes, de partida, rechazan el binomio absentismo-incapacidad temporal que establecen las organizaciones empresariales. 
A juicio de los sindicatos, «estar enfermo en ningún caso se puede considerar como absentismo», del mismo modo que tampoco se puede clasificar como tal «las ausencias justificadas o los derechos reconocidos, como los permisos y licencias». Desde su definición, el absentismo laboral se limita a las ausencias no justificadas, es decir, tiempo que no es trabajado, y tampoco pagado, por lo que sus efectos económicos difieren sustancialmente del prisma de la patronal.
Así las cosas, el absentismo laboral «real» es algo «mínimo», «irrelevante», un número de ausencias en el puesto «residual», según repara el secretario general de Comisiones Obreras en Soria, Javier Moreno.
Precisamente con el fin de desmontar «el discurso interesado de las organizaciones empresariales y otras entidades», desde CC. OO. realizaron un estudio a finales del pasado año que liga además «absentismo y horas extras no pagadas».
ausencia no justificada. «El absentismo laboral es aquel tiempo de trabajo no trabajado (y no pagado) que no obedece a causa justificada. No es absentismo el tiempo no trabajado y pagado regulado por la normativa laboral y los convenios colectivos:vacaciones, festivos, maternidad, incapacidad  temporal, permisos retribuidos... Tampoco es absentismo el tiempo no trabajado y no pagado/cobrado por motivo de huelga, cierre patronal o guarda legal», especifican en ese estudio. A partir de ahí, toman como referencia la «estadística oficial» sobre tiempo de trabajo que elabora el INE (Encuesta trimestral de coste laboral) que cifra en 149,5 horas el tiempo de trabajo por asalariado pagado al mes (incluye tanto jornadas completas como parciales) durante el segundo trimestre de 2018. De estas, 134,9 fueron horas efectivas de trabajo (el 90,2%) y 14,6 horas no trabajadas y pagadas (el 9,8%), donde se incluyen vacaciones, festivos, incapacidades temporales, maternidad, permisos remunerados... Además, apuntan desde Comisiones, «existe un volumen muy reducido de tiempo no trabajado y no pagado por diferentes motivos:guarda legal de hijos/as, huelga, cierre patronal, absentismo y otros». 
Sobre estos datos «oficiales», sentencian, el «absentismo real supone una pérdida media de 18 minutos al mes, menos de un minuto al día por trabajador». En la contra, añaden, «las horas extras no pagadas representan 45 minutos al mes, de lo que se desprende que la empresa debería a cada trabajador 28 minutos al mes». 
enfermedad, no absentismo. En la misma línea se posicionan desde UGT, donde se apoyan también en informes de empresas de recursos humanos. Siguiendo el estudio elaborado por Adecco sobre absentismo de noviembre de 2017, «en 2016 se computaron 255 horas pagadas y no trabajadas por cada trabajador, de las que el 68,6% correspondían a vacaciones y festivos y el 30,8% a otras razones: el 21,9% a incapacidad temporal, el 4,3% a permisos por maternidad, y sólo el 1,2% a ausencias injustificadas, es decir, absentismo», resumen, cuestionando «por qué lo llaman absentismo si es enfermedad». 
Tanto CC. OO. como UGTrecuerdan que la incapacidad temporal no depende de la voluntad del trabajador o trabajadora, sino que «es una decisión que toma un facultativo de atención primaria según criterios profesionales». Por tanto, rechazan de plano cualquier estudio que vincule ambos conceptos.
El matiz sobre qué se debe considerar absentismo y qué no resulta, por tanto, básico. El diccionario de la RAE define absentismo como la «abstención deliberada de acudir al trabajo». Desde un punto de vista jurídico laboral no existe una definición expresa. La única referencia es la que contiene el artículo 52 c) del Estatuto de los Trabajadores que considera como causa objetiva de extinción del contrato «las faltas de asistencia no voluntarias, aun justificadas, cuando superen determinados porcentajes sobre las jornadas de trabajo». La Organización Internacional del Trabajo (OIT), por su parte, define el absentismo como «la no asistencia al trabajo por parte de un empleado del que se pensaba que iba a asistir».