TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Un señor de Alcoy

Algo estamos haciendo mal si nuestros hijos ya no nos preguntan por los gregarios. Quieren saberlo todo de los primeros espadas: qué desayunan, qué coches conducen y sus filtros favoritos del Insta, y no se asoman a quienes por comparación o compañía los convierten en gigantes. 
Hay en Getafe un señor de Alcoy que tiene 36 años, que curró como un cabrón en el Alcoyano, el Benidorm y el Gandía para que el Polideportivo Ejido le diese su primera gran oportunidad a los 24 años, que terminó ‘Pichichi’ de Segunda con el Elche a los 28 y el Betis le permitió ser futbolista de Primera División después de tragar mucho polvo, y que supo bajar de nuevo a Segunda (en 2016) para reencontrarse y saborear un ascenso y seguir disfrutando como un enano recién llegado de todo lo que hace. Y lo que hace, por ejemplo, es marcarle dos goles al Sevilla el día en que el Getafe tenía que defender una cuarta posición que reventará 1.000 pronósticos en el caso de que la mantengan de azul de aquí a final de curso. 
Jorge Molina es uno de esos gregarios de la Liga, 13 goles en el campeonato (uno menos que su compañero Jaime Mata, un señor de Tres Cantos algo más joven: 30 octubres) para seguir firmando modestos milagros cada fin de semana. En cada equipo hay ocho o 10 grandes historias personales a las que solo hacemos caso cuando los modestos logran un imposible. Y es algo que todos los aficionados deberíamos saber (y no perder tanto tiempo en descubrirlas). 
Ya es triste que nuestros hijos, educados en la era de la información inmediata y trivial, no sepan descubrir a los muchos señores orgullosos de serlo más allá de los guapos. Pero nosotros no éramos así: los ídolos de barrio siempre fueron nuestros favoritos por encima de cualquiera.  


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