TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


¿Es eso normal?

Lo normal era que el campeón de Liga se dejase seis derrotas y seis empates por el camino. Lo normal eran Ligas de 80-82 puntos y 80-82 goles a favor. Lo normal era que el campeón perdiera en Anoeta-Atocha, en Mestalla-Luis Casanova, o sufriera horrores para arrancar un 1-2 en Santander, Pamplona, Las Palmas o Alicante. Lo normal era la alternancia en el nombre del campeón, lo mismo en la Liga que en la Copa de Europa. Lo normal aquí era celebrar un pase a semifinales: ya era un éxito, fueses quien fueses, estar entre los cuatro primeros del continente. Lo normal era que los jugadores y el público estuviesen acostumbrados a convivir con la derrota, porque sencillamente es parte del juego cuando aceptas jugar: el adversario así lo procura…

Y sin embargo ahora hay una generación entera de aficionados que mira todo lo descrito en el párrafo anterior y no entiende una palabra. Lo considera críptico, desfasado o directamente mentira. Porque hoy en día, sin perspectiva ni patrón ni puñetera idea de qué es el deporte (el juego), algunos creen que lo normal son las ligas de 95 puntos y 100 goles, las dos derrotas por año, las ocho Ligas de 11 o las cuatro Copas de Europa de cinco. O que arrasas en el Bernabéu año tras año. Y claro, con esa mierda de planteamiento, del que estás completa y absolutamente convencido, no te puedes creer la derrota, que el rival sea mejor o que te remonten con total justicia el 1-2 de Ámsterdam o el 3-0 del Camp Nou.

En estos tiempos, perder es sinónimo de «crisis», de buscar culpables y chivos expiatorios a los dos minutos, de ofrecer la cabeza del técnico en bandeja de plata, de llenar las portadas de hipotéticos nuevos fichajes para tapar vergüenzas y tratar de mitigar el golpe, de no disfrutar de un posible nuevo doblete Liga-Copa… y eso, se pongan como se pongan, no puede ser normal.


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