CARTA DEL DIRECTOR

Iván Juarez


Una vía de sentido único libre de siglas

El Ayuntamiento de Soria continúa trabajando como si no hubiera mañana para desbloquear asuntos que se le pusieron de cara con la llegada de Sánchez pero que también han quedado en el aire con el adelanto electoral. Sin embargo, son proyectos que no pierden vigencia. Aunque parezca un ejercicio de obstinación entusiasta, hace bien el equipo de Gobierno en perseverar porque así tendrá que hacerlo una vez superados los comicios locales y autonómicos, tanto si resultan vencedores como si pasan a la bancada de la oposición, escenario poco probable. Las necesidades de la ciudad hoy y dentro de unos meses, por no decir años, serán las mismas gobierne quien gobierne, pero habrá compromisos suscritos en este periodo que tendrán que asumir los gobiernos venideros. Algo se ha ganado y ha cundido el actual periodo de interinidad del inquilino de Moncloa, aunque no lo suficiente para Martínez y los suyos en una cruzada frenética por ir cerrando con viento de cola temas de relevancia para la capital. Ahora, la parálisis que trae la proximidad de toda cita electoral no parece afectar al ánimo de un equipo de Gobierno que sigue en sus trece. De hecho, su hoja de ruta no debiera verse alterada porque vencidos los 28A y 26M es de esperar que los desafíos sean similares sino los mismos en esta Soria en la que parece detenerse el tiempo, como se detuvo en la línea Soria-Castejón allá por 1996. Es esta línea la que concita la atención y la que viene a demostrar que la cercanía del paso por las urnas suele aunar, postureo o no, voluntades. Esta semana se ha puesto de manifiesto con una reivindicación tan añeja como también lo son las infraestructuras ferroviarias de la provincia. Una cita que, previa convocatoria del Ayuntamiento capitalino, lograba reunir a representantes municipales de la zona de influencia de la defenestrada línea.

Sin caer en el derrotismo, es cuestión de vida o muerte para un territorio en la UCI, apartada de las grandes e incipientes redes de comunicación que esquivan y bordean Soria, desplegar, aunque sea mínimamente, nuevas infraestructuras para que la provincia no quede tan alejada del mundanal ruido. Vistos los precedentes y la deriva, tamaña empresa es complicada, se hace determinante una conexión entre la decadente Soria-Torralba y la Soria-Castejón, con Soria capital como eje de unión para que, parafraseando a la candidata popular Yolanda de Gregorio, «sea motor de la provincia». Un desarrollo de las infraestructuras ferroviarias relanzaría otros enclaves como un polígono industrial de Valcorba que no despega. Más temprano que tarde, las empresas interesadas en desembarcar en Soria preguntarán por la manera de recibir sus materias primas y sacar sus productos elaborados ante un cada vez más complejo transporte por carretera. Parece privilegiada la ubicación de Valcorba de no ser porque la línea más cercana está cerrada a cal y canto.

La iniciativa es loable, no reina en mí el pesimismo, pero el ejemplo más demoledor de la nula voluntad de las administraciones por reflotar determinadas líneas condenadas al olvido lo tenemos cerca. No me refiero a la Valladolid-Ariza que, a buen seguro, en estas elecciones algún partido incluirá en su programa electoral. Es el tren directo Irún-Burgos-Aranda-Madrid el que desde hace más de una década acapara buena parte de la actualidad de Aranda de Duero y comarca, junto con una situación sanitaria también en horas bajas. He cubierto en mi desempeño profesional en la capital ribereña manifestaciones de más de 7.000 personas; las reivindicaciones han contado con el favor de los medios de la zona, con el respaldo de ciudades como Burgos, Bilbao y de municipios, ya más cerca de Madrid, de la sierra segoviana, con la unión de grupos políticos y empresariales... y las demandas han quedado reducidas a una línea de Aranda hacia el País Vasco dedicada al transporte de mercancías. El empuje de los empresarios de la zona y foráneos hizo posible la construcción de un ramal conector desde el emergente polígono industrial con la red principal para dar salida a su producción. Rumbo a Madrid el derrumbe de un túnel inutiliza y bloquea la vía. Aunque con los ánimos más aplacados, fruto del desencanto, una plataforma ciudadana sigue clamando por la reapertura de la línea que dibuja una línea recta, la distancia más corta entre dos puntos. La situación de este vial vetado a los pasajeros contraviene la lógica geográfica bajo el mantra que ahonda en su escasa rentabilidad. El trayecto dejó de ser atractivo para los usuarios por la falta de inversiones en su modernización y se entró en una espiral y bucle destructivo que condenó a la línea a su abandono y posterior clausura. Seguro que les suena. También cabría preguntarse si son rentables la mayoría de las líneas que recorren nuestro país.

En Aranda, ninguno de los variados estudios de impacto económico, como se pretende hacer en Soria, ha servido para revertir la situación. Sirve al menos para destapar vergüenzas. Si de algo puede presumir Martínez es de haber logrado la escenificación de un mensaje de unidad entre territorios afectados (que incluye otras provincias y autonomías) y al que se ha sumado un PP que huele a urnas. Tan esforzado en sus motivos y necesitado de justificar su presencia en la reunión, hace bueno aquel latinajo que reza excusatio non petita, accusatio manifesta.