Carlos Lafuente

Trabajador de la Función Pública


El espíritu del balcón

18/04/2020

«Hoy en día no hay ciudad o pueblo que se precie que no tenga su Feria temática. Las del vino, del chorizo, de la madera con corteza, de la madera sin corteza, del pollo de corral, la de la España vaciada, la de la medio llena y la rebosada, y de no sé cuántas cosas más. Hay una página en Facebook solo para avisar de los eventos feriales como si del tiempo meteorológico se tratara. Durante esos días feriados (antaño feriado equivalía a festivo) todos los que acuden  a estos eventos son grandes entendidos en la materia de que se trate, amén de hacer grandes elogios al producto o materia elegida como ‘esencial’.
Pues bien, estos días de confinamiento obligado parece que nos hubiéramos puesto todos de acuerdo para celebrar la Feria de la Humanidad, y como toda feria que se precie tiene sus estands: estand de la solidaridad, el da la bondad, el de la lealtad, el de la responsabilidad y así podría seguir un buen rato enumerando las grandes bondades que nos inundan y que publicitamos diariamente desde ventanas y balcones puntualmente a las 8 de la tarde. Pero todas las ferias son efímeras, se montan, se inauguran, eclosionan, se clausuran, se desmontan y hasta la próxima.
Me temo que las emociones y bondades que nos han preñado durante la pandemia pasarán igualmente una vez salgamos de boxes y volvamos a la carrera. Volveremos a ser la sociedad competitiva, egoísta y consumista. La que no respeta el medio ambiente, la que justifica recortes en sanidad pública o educación. La que agota los recursos naturales. Y lo peor de todo: la que sabiendo lo que tiene que hacer, no lo hace. Seremos los mismos con distintos recuerdos, los mismos pero sin muchos de nuestros mayores, sin algunos de nuestros vecinos. El humanismo volverá a ser solo una materia de estudio.
Llegan tiempos duros, con recesión económica, con el azote del paro, con un tercer mundo que va a sufrir mucho. También deberíamos estar preparándonos para hacer frente a esa pandemia que ya está llegando. Ahí me gustaría ver ‘el espíritu del balcón’. Y aplaudiré.



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