CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Dos fechas complicadas

Este martes, aniversario del 1-O, los independentistas catalanes pretenden conmemorar la celebración de un referéndum ilegal que ellos consideran legal y por tanto con un resultado de obligado cumplimiento; este miércoles es el aniversario del 3-O, fecha en la que el Rey, por propia iniciativa que contaba con el preceptivo acuerdo del gobierno -aunque Rajoy expresó reticencias iniciales- pronunció un discurso que provocó una auténtica conmoción en las filas independentistas.

Fue un discurso en el que D. Felipe acusaba a los independentistas de vulnerar “de manera sistemática las normas aprobadas legal y legítimamente, demostrando una deslealtad inadmisible hacia los poderes del Estado”, acusaba a los dirigentes del gobierno autonómico de no cumplir sus responsabilidades como representantes del Estado en Cataluña y les reprochaba haber “quebrantado” y “socavado” la soberanía nacional.

En el discurso el Rey decía que era responsabilidad del gobierno asegurar el orden constitucional y el funcionamiento de las instituciones, lo que para algunos analistas suponía una cierta crítica al gobierno de Rajoy que, pocos días más tarde, con el apoyo de Pedro Sánchez y de Albert Rivera, llevaba al Senado la propuesta de aplicación del artículo 155 de la Constitución para intervenir el gobierno catalán.

Nos encontramos pues en una semana difícil, con dos fechas de segura confrontación que van a utilizar los independentistas para tensar la cuerda todo lo que puedan y el gobierno de Sánchez será puesto a prueba para garantizar la convivencia ciudadana. Tarea cada vez más difícil en Cataluña porque la visible caída de los simpatizantes de los independentistas se compensa con la radicalización de los que todavía pretenden la escisión de España. El ejemplo más visible es el de la detención, hace unos días, de un grupo de miembros de los CDR con material propio de terroristas. El presidente Torra, con vínculos familiares con los CDR que no oculta, se ha negado a condenar estos grupos de alevines del terrorismo y ha alentado a sumarse las manifestaciones que se van a producir esta semana a lo largo y ancho de Cataluña para reivindicar el referéndum y expresar el rechazo a la Corona.

Todo ello con un elemento más en el tablero de la complicada política catalana, inundada de políticos mediocres pero con un fanatismo que no pone límites a sus exigencias y a los medios para alcanzar sus objetivos: la proximidad de la sentencia a los dirigentes del procés que cumplen prisión preventiva. Esa sentencia se aguarda con los ánimos enardecidos, y con el espíritu entre los independentistas de que los Estado utiliza la Justicia para imponer su criterio.

Envenenado escenario catalán, con el agravante de que falta un gobierno en pleno ejercicio de sus funciones, las dos grandes fuerzas independentistas catalanas están confrontadas y radicalizadas, la CUP pretende tener representación parlamentaria en el Congreso, y En Comú, liderado por Ada Colau, cada vez se muestra más comprensivo con las iniciativas independentistas.

Vienen tiempos convulsos.


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