El medio rural pierde a cerca de 6.000 mujeres en 25 años

EDS
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La falta de oportunidades lastra la presencia femenina en los pueblos y hay un 20% menos mujeres

El medio rural pierde a cerca de 6.000 mujeres en 25 años

El primer Día Internacional de las Mujeres Rurales se celebró el 15 de octubre de 2008. Fue establecido por la Asamblea General de Naciones Unidas para reconocer «la función y contribución decisivas de la mujer rural en la promoción del desarrollo agrícola y rural, la mejora de la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza rural».
«Los gobiernos y la sociedad deben prestar atención a sus necesidades e invertir en ellas, buscando el empoderamiento político y socioeconómico de las mujeres rurales y apoyando su participación plena e igualitaria en la toma de decisiones a todos los niveles, tenerlas en cuenta en sus políticas, desarrollar programas de asistencia específicos y servicios de asesoría para promover las habilidades económicas de las mujeres rurales [...]», recoge la web de Naciones Unidas cuando se cumplen doce años de reconocimiento del papel de la mujer rural en nuestra sociedad. 
20%menos mujeres rurales. Sobre el papel, las líneas están claras. Sin embargo, en la práctica, la realidad dista mucho. El mundo rural soriano agoniza y los pueblos se vacían año tras años esperando políticas de discriminación positiva y un reto demográfica que nunca llega. Y, en este escenario, la brecha de género se agudiza aún más. Nadie ignora los avances conseguidos y que la mujer rural ha ganado visibilidad, empoderamiento, independencia, autoestima, oportunidades... No obstante, es evidente también que todavía hay muros que cuesta derribar y el campo, de una manera indirecta, ‘expulsa’ con más fuerza a ellas que a ellos. Los datos así lo evidencian... 
En el último cuarto de siglo los pueblos de Soria han perdido a más de 6.000 mujeres (frente a 4.000 hombres), de modo que quedan 23.000 mujeres empadronadas en el medio rural soriano frente a más de 26.000 varones. Esta pérdida supone el 20% de la población femenina que había a mediados de los años 90 (28.934 mujeres). Es decir, los pueblos han perdido a una quinta parte de sus mujeres desde 1996, el último dato que permite revisar el INE diferenciado por sexos. 
Es obviamente el efecto de la despoblación, pero lo cierto es que, en las féminas, afecta por encima de la media. Para tomar el dato con perspectiva sirvan dos apuntes:la provincia ha perdido en total (sumando capital y pueblos) un 4,5% de sus empadronados respecto de 1996;y el número de hombres empadronados en este tiempo ha caído un 13%. El 20% femenino, por tanto, quintuplica el dato provincial y es siete puntos superior a la media registrada en varones.
Ni la natalidad, ni el relevo generacional, ni la inmigración, ni la llegada de nuevas pobladoras han conseguido equilibrar la mortalidad y el éxodo rural y se han perdido dos de cada diez mujeres que había hace 25 años en el campo soriano. Pero ¿cómo es hoy la mujer rural soriana? ¿Cómo ha cambiado su perfil con el paso de los años?  Y, sobre todo, ¿hay opciones para pensar en un cambio?
la agonía de lo rural. De partida, hay que tener en cuenta que Soria ha sido y es una de las provincias más rurales de España, y eso ha marcado el pasado, presente y futuro de la mujer rural. En los años 50, Soria tenía más de 160.000 habitantes y casi el 90% (89,52%) vivía en un pueblo. Hoy este porcentaje se ha reducido notablemente y, de las 89.000 personas empadronadas en la provincia, unas 49.000 están en el medio rural, es decir, el 55% (frente al 45% de la capital). Y eso sin ignorar que hoy los padrones rurales están hinchados y, muchos de los empadronados, no viven realmente allí.  
Los municipios rurales han perdido población pero, sobre todo, mujeres. Las oportunidades han sido históricamente más escasas para ellas y, como consecuencia, la emigración a la ciudad ha sido inevitable. Hoy, de cada diez mujeres empadronadas en la provincia, 52 lo está en un pueblo de Soria frente a las 48 que lo hacen en la capital. En cambio, en los hombres, el porcentaje rural es de 58,5% frente al 41,5% empadronado en la ciudad.
Son menos y, además, más envejecidas. La edad media en los pueblos de Soria es de 51 años, 52 en féminas frente a 50 en los hombres. Mientras, en la capital, la edad media ronda los 44 años, 42 en ellos y 46 en ellas. 
Los datos evolutivos dejan en evidencia la crítica situación de la mujer rural. No obstante, en los últimos años ha habido un avance legislativo importante, tratando de romper, a través de leyes, la brecha de género. Se ha aprobado la Ley contra la Violencia de Género, la Ley de Igualdad o la Ley de Salud Sexual y Reproductiva y la Ley de Titularidad Compartida de las Explotaciones Agrarias, surgida en 2011 para dar seguridad legal a aquellas mujeres que tenían un papel invisible en el campo. Son avances pero, también ahí, los datos muestran que queda camino por andar. Apenas hay 17 mujeres sorianas en el Registro de Titularidad Compartida (RETICOM) y ellas son las que siguen soportan las cifras de paro más altas, los contratos más precarios (el 94% son temporales), las crueles estadísticas de violencia de género (con 44 casos activos en el medio rural)... No obstante, es evidente también que hay un cambio de mentalidad, de cultural, de sociedad. La mujer rural, ahora, es una mujer formada, preparada, trabajadora, emprendedora. De hecho, el 56% de los proyectos emprendedores en los pueblos están liderados por mujeres. En las próximas páginas encontrarán dos ejemplos de mujer rural empoderada en puestos de responsabilidad.