CRÓNICAS BÁRBARAS

Manuel Molares

Periodista. Analista de la política, la cultura y de la sociedad global


La España que investiga el cáncer

Hace unos días que un centro de investigación del cáncer en Barcelona anunciaba la creación de un fármaco que podría resultar eficaz contra la mayoría de los cánceres.

Esta semana los responsables de 27 centros de investigación biomédica de toda España denunciaban que a punto de caer por falta de financiación pública.

El Omomyc, desarrollado en el Instituto de Oncología del hospital Vall d’Hebron (VHIO), construido durante el franquismo, consigue bloquear una proteína conocida como MYC, que facilita la progresión del cáncer de pulmón en animales de laboratorio.

El medicamento también podría ser eficaz para otros cánceres, y es posible que comience a experimentarse en humanos en 2020, según anunciaron las dos directoras de la investigación contratadas por el VHIO, ambas extranjeras.

En algún momento, sobre todo en los primeros años 2000, vinieron a los grandes centros de investigación de España numerosos científicos extranjeros, aunque con la crisis, e igual que muchos españoles, emigraron a otros países.

Parecía que con el crecimiento económico volvería a invertirse en ciencia, pero no se ha cumplido ninguna promesa, lo que provoca la protesta de los científicos de 6.600 grupos de investigación en esos 27 centros.

Los encabezan Luis Serrano y María Blasco, presidente y vicepresidenta de la alianza Somma, los más eficaces de España, y Xosé Bustelo, presidente de la Asociación Española de Investigación sobre el Cáncer.

Solo piden los 350 millones de euros que deberían haber recibido para sus investigaciones a principios de año: aproximadamente la misma cantidad que donó Amancio Ortega en aparatos contra el cáncer a los hospitales públicos españoles.

Un particular, Ortega, ha regalado peces, y el Estado no entrega las redes prometidas para capturar pesca masivamente.

Y aun así algunos pescadores como el VHIO sacan grandes capturas con cañas.