FIRMA SINDICADA

Rafael Torres

Periodista y escritor


Cádiz, Zamora, ínsulas

¡Vaya por Dios! Ahora que el hombre se había ido al centro obligado por los catastróficos resultados de las Generales, tiene que regresar a la extrema derecha, con Vox, obligado por éstos otros resultados de las Autonómicas y Municipales. Una de dos, o los resultados del PP de Casado se aclaran, o se aclara Casado, si bien lo más seguro es que ese tarantismo se resuelva enseguida mediante la pócima de pillar. De pillar poder o de no perderlo donde sea, con quien sea y al precio que sea. 
Al Ciudadanos de Rivera, que tantos asquitos teatrales le hizo a Vox en Andalucía, le ocurre otro tanto, con la particularidad de que ahora, que también depende absolutamente de él para integrarse como segundón en los gobiernos locales y regionales, se tiene que dejar de asquitos por muy teatrales que éstos fueren y entregarse de hoz y coz a la ultraderecha, su pan para hoy y su hambre para mañana. A menos, claro, que nos equivocáramos al creer que había tres derechas y no una sola, como toda la vida, solo que con tres jefecillos postulantes. 
Pero en éstos últimos comicios tan raros, en los que el rotundo ganador, el PSOE, pierde poder territorial, y los perdedores (PP, Cs y Vox) lo ganan o lo conservan, también se ha dado un resultado unívoco, el del descalabro de Unidas Podemos y sus confluencias, si es que le quedaba alguna. Tan abrumadora e incontestable ha sido la defección de sus electores, que sólo se ha salvado la parte de él que estaba abiertamente contra él, esa de Kichi y Teresa Rodríguez en Cádiz y en algunos otros puntos de Andalucía. Lamentablemente, ese desplome, esa caída a las simas de la irrelevancia, ha arrastrado a la izquierda privándola de ayuntamientos y gobiernos donde el PSOE ha ganado, rematando así la faena que inició hace cinco años y que tanto ha favorecido a la derecha. 
Ahora bien; más allá del verso suelto de Podemos en Cádiz, otro se ha salvado gracias a soltarse también, y mucho más, de las turbias movidas de Iglesias y los suyos: Izquierda Unida de Zamora. O, más exactamente, Paco Guarido, el cabeza de lista de esa formación que, desembarazado de Podemos, ha obtenido por segunda vez consecutiva la alcaldía zamorana, y con mayoría absoluta, con 14 de 25 concejales. Ese señor, Paco Guarido, conserje de Instituto, representa lo que cualquier municipio espera de su ayuntamiento, y que la mayoría de ellos puede, por desgracia, esperar sentados: su decisiva contribución al bienestar y al mejoramiento de la vida de sus vecinos.