Óscar Gálvez

Periodista. Director editorial Castilla y León Promecal


35 votos que abren más el tablero

Silvia Clemente se acaba de incorporar a la nómina de candidatos a liderar el próximo Gobierno de Castilla y León. Con su ajustadísima victoria en las primarias sobre el candidato rebelde de Ciudadanos Francisco Igea (561-526), los electores de la Comunidad ya pueden poner rostro a los aspirantes de las cuatro formaciones políticas con grupo parlamentario propio en las Cortes y solo faltaría conocer el candidato de Vox, que pese a su condición actual de extraparlamentario puede tener reservado un papel determinante en el proceso de formación del próximo Gobierno.
Con la victoria de Clemente, después de dos semanas de alta convulsión interna en Ciudadanos, no hay quien vaya a dejar de preguntarse desde hoy mismo si con ello se han reducido al mínimo las posibilidades de que Alfonso Fernández Mañueco (PP) pueda convertirse en presidente. Junto a la de saber como puede afectar internamente a la formación naranja la división en las primarias, es una duda muy razonable si para ello Mañueco necesitase del apoyo de Cs. Porque quien ha ganado estas primarias es la misma persona que se fue del PP dando un portazo hace solo dos semanas, la misma que a solo 80 días de una negociación de investidura más que necesaria para conseguir cualquier mayoría estable señaló con el dedo a Mañueco como el principal responsable de que abandonase el partido. Y todo con argumentos nada intrascendentes como la carencia de proyecto, ilusión y capacidad del candidato popular, con el añadido de algo más grave en lo personal, como el de sentirse engañada políticamente por él. Es decir, las posibilidades de que las piezas del puzzle puedan encajar tras hacerse añicos son escasas, salvo que la dirección nacional de Ciudadanos imponga lo contrario. Sin embargo, aunque en política nada es imposible, es difícil imaginar que Albert Rivera obligue a quien desde Cs se ha exhibido como fichaje estrella a un acuerdo con el PP de difícil digestión para Clemente, salvo que implique un cambio de candidato desde las filas populares.
El incierto resultado de las elecciones autonómicas del 26 de mayo va dejar un escenario con un abanico de posibilidades que va desde la continuidad del PP a una opción de cambio que podría liderar el socialista Luis Tudanca. Pero ojo, porque tampoco son las únicas. No es descartable una suma suficiente entre el PP y Vox, que dependerá de la fuerza con la que los de Santiago Abascal entren en el Parlamento autonómico siempre y cuando ésta no vaya en claro detrimento del propio PP. De ahí que sea más que previsible que Fernández Mañueco utilice los próximos dos meses para reclamar un día sí y otro también a Albert Rivera que aclare cuál va a ser su plan de pactos en Castilla y León, para ver si por la clave nacional logra un trasvase de votos de Cs hacia él mismo o al propio Vox. Bajo el argumento de que votar a Ciudadanos es hacer fuerte a Pedro Sánchez, aunque el candidato sea de Burgos y se llame Luis Tudanca, todo valdrá.