LA OTRA MIRADA

Ilia Galán

Poeta y filósofo


Bancos bloqueados

La llamada en el teléfono sonaba de nuevo: mi madre. El banco seguía con las cuentas comunes bloqueadas pero yo no me había quedado sentado en el parque, mirando volar las aves en un banco, sino que había llamado a las oficinas bancarias, había ido incluso a indagar por el misterioso asunto, no una, dos, tres veces. Imposible cobrar la pensión: ¡Maravilloso! La respuesta: una ley, engendro ideado al parecer desde Bruselas que en su estúpida traducción española se configuraba como un patético caos. 
¿Quién (de)forma a nuestros legisladores? En los tiempos de Lope de Vega eran los españoles quienes imponían su ley a sangre y fuego en los Países Bajos; pocos siglos después, nos llegan desde allí las normativas europeas, a veces pensadas o imaginadas por una maraña de burro-cratas de los que, sin duda, muchos sobran, a juzgar por sus patéticos efectos. Véanse también lo que ahora cuesta hipotecarse. 
Que se lo digan a los británicos, que huyeron de sus enredos aunque en otros cayeron, tal vez peores o más inciertos; pero, el caso es que hice mi doméstica investigación. Ocurría por doquier. La directora de la sucursal bancaria en cuestión me comentaba cómo esa ley al aplicarse ahora había colapsado las oficinas y teléfonos con llamadas y reclamaciones múltiples. Todos a perder el tiempo. Aunque habían enviado cartas de aviso a los clientes, según normativa de no se sabe por qué mentecato diseñada, solo se enviaban 15 días antes. ¿Y si uno está viajando e incluso fuera de España un par de meses, por ejemplo, como a menudo sucede con algunos -tal es mi caso-? Las cuentas bloqueadas. ¿Y si algún venerable anciano dependía de la pensión para poder pagar el alquiler de la casa o los alimentos? Bloqueado. No pueden cobrar. Primero hay que demostrar que uno sigue vivo y manteniendo el mismo trabajo o si lo ha cambiado certificarlo y, además, recopilar otros infames papeles cuando el documento nacional de identidad caduca, como si el estado español no tuviera los datos. 
Hay que llamar entonces a la Seguridad Social, a fin de que resuelvan el embrollo, pues ya los documentos fueron presentados. Colapso, ¿estarán acaso planificando el futuro de los jubilados diseñando campañas de eutanasia masivas, animando a abandonar el mundo en campos de placentero retiro? ¿Mas cuál es el origen de este embrollo que tantos disgustos causa y seguirá provocando a millones de ciudadanos? 
La persecución del dinero negro, para que todos paguen sus impuestos, como si las grandes fortunas tuvieran ese problema a la hora de escabullir sus tasas... «Esto solo provocará que muchas gentes quieran cobrar operaciones de dudosa legalidad en metálico, en billetes, monedas o en oro, para encerrarlo en un armario o bajo el pavimento». Escondites secretos para nuestros ahorros. ¿Volverán los piratas a la Isla del Tesoro? 


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