CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Lo de Cataluña

Lo de Cataluña ya no tiene nada que ver con el independentismo, con la fractura social –tan preocupante-, con la hegemonía de ERC sobre el PDeCat o con el hecho de que el presidente reciba órdenes desde fuera de ese territorio que pretende desgajar de España. Lo de Cataluña , lo que ocurre en Cataluña, fuera de las polémicas ideológicas, nacionalistas y sentimentales, empieza a desbarrar porque sus protagonistas pierden las formas.

Un presidente pusilánime y que demuestra servilismo hacia un fugado de la Justicia no puede contar con el respeto de nadie, y en privado son multitud los independentistas que expresan su malestar por la actitud de Quim Torra. Pero también la demuestran hacia el payaso de Waterloo, aunque no lo consideran payaso, pero lo es. No atraviesa Puigdemont su mejor momento, su influencia decrece por horas, el resultado electoral le ha dejado bajo las patas de los caballos, los de ERC admiten abiertamente que ha perdido los papeles, los flamencos no le han aceptado en sus listas europeas como independiente y el propio Parlamento Europeo le ha exigido unas condiciones para encabezar la lista del PDeCAT que de momento no cumple el expresidente, que persigue como siempre la inmunidad. Porque no se caracteriza Puigdemont por ser un político valiente que asume las consecuencias de sus acciones, sino que se escapa mientras otros pagan por lo que él ha hecho.

Lo de Cataluña se envenena por actuaciones y declaraciones que rozan lo delictivo. La expresidenta del Parlamento llama cerdos a quienes, desde la defensa de la Constitución, han criticado a los indepententistas. Poca destreza dialéctica ha demostrado Nuria Gispert, y eso que fue presidente del Parlamento y abogada de profesión. Tampoco el expresidente Artur Mas está actuando como debe actuar un líder que además ha ocupado la presidencia de un gobierno; ha tirado la piedra –independentista- y ha escondido la mano recurriendo al silencio cuando ha visto sus cuentas y su casa embargada. Vaya políticos. Vaya referentes independentistas.

Con una excepción: los dirigentes de ERC son de otra madera, y los primeros que lo han advertido son los propios catalanes, que le han dado su respaldo mayoritario para que los representen en el parlamento español.

Esta periodista jamás votaría a Oriol Junqueras ni a ninguno de sus adláteres, pero hay que reconocer que el vicepresidente de la Generalitat al menos tiene principios. No se fugó y además reiteró sus principios independentistas cuando fue llamado ante el Tribunal Supremo, no apostató de sus ideas ni de sus actuaciones. Incluso ha advertido que no entra en sus planes pedir el indulto si finalmente, como parece, es condenado a años de prisión. Al menos, es un tipo decente que defiende aquello en lo que cree. No como sus socios de gobierno que, a la mínima, se largan de España para vivir fuera, a cuerpo de rey, costeados por los votantes independentistas a los que dejaron tirados.


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