UN MINUTO MIO

Jesús Quijano

Catedrático de Derecho Mercantil de la Universidad de Valladolid


Unamuno

Fui en mis años mozos ávido lector de la obra de D. Miguel y, con la misma avidez, esperaba ver la reciente película del director Amenábar sobre el Rector de la Universidad de Salamanca. Su obra me fascinó: empecé por la ‘Vida de D. Quijote y Sancho’, seguí con los ‘Viajes por tierras de Portugal y de España’, pasé luego a relatos y novelas, y terminé, un tanto atormentado, con los dos ensayos que mejor resumen su controvertida personalidad, según creo, ‘La agonía del cristianismo’ y  ‘El sentimiento trágico de la vida’. Así que le tengo por personaje influyente en mi propia forma de ver algunas cosas, porque es imposible leer a Unamuno y permanecer indiferente.
Consciente de que la película ha generado división de opiniones, personalmente no me disgustó. Más allá de algunas licencias, que se pueden comprender y aceptar en el ámbito cinematográfico, creo que el personaje está bien dibujado, en el contexto de un momento tan álgido en su vida como es el levantamiento militar de 1936. Tal vez falte algo de referencia previa para entender lo que sucede en ese momento: su evolución intelectual, su arraigo en Salamanca, su posicionamiento antimonárquico, su destierro forzoso en Fuerteventura y voluntario en Francia, su adhesión inicial a la República, etc. La película toma como punto de partida su decepción ante la evolución experimentada por la República, que le hace ver con alivio, y cierta simpatía, el levantamiento. Piensa que su objetivo es restaurar el orden, en el marco de la República, y, tozudo como era, se resiste a admitir la realidad que va siendo cada vez más evidente; esto es, que lo que pretende el golpe es asentar por la fuerza un Estado fascista. Se manifiesta favorable, contribuye con algún donativo y hasta acepta participar como concejal en la Corporación salmantina designada por los sublevados (¡él, que había sido concejal elegido en la conjunción republicano-socialista, años atrás ¡). He escuchado algunas opiniones sorprendidas por tales acontecimientos. Pero así fue, y se dió cuenta demasiado tarde.
Lo que ha ocurrido es que el episodio final, su famoso discurso en el paraninfo de la Universidad, el rechazo en el Casino por sus contertulios, el encierro en su casa hasta el día de su muerte, etc., tuvieron tal fuerza en la identificación del personaje, que taparon todo lo demás. Así que el mérito de la película es ese: poner al personaje ante su propio espejo, en un momento especialmente dramático, para conocerlo mejor.


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