TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Un portero

Necesito mediocentros defensivos y un portero. Sobre todo un portero. ¿Puedo elegir? ¿Sí? Vale: Keita, Fabinho y Alisson, el de la Roma. Insisto: por-te-ro, ¿queda claro? Hay dinero, cash, plata, panoja, ¿verdad? Pues adelante. Keita se viene (fueron 60 millones). Fabinho, aunque el Mónaco pida 50, que los pedirán. Y Allison. ¿Me sigues? Un

portero de verdad. Al rubito le dices que gracias y que adiós. Mejor se lo digo yo, que también soy alemán y más alto que él y para algo soy su jefe. Le diré: "Karius. Gracias. Adiós". Lo entenderá. Luego le sonreiré con esta sonrisa tan mía, tan de nunca acabar, y que se busque la vida. La que nos acaba de liar no tiene nombre... A ver, por dónde

íbamos. Te he dicho lo del portero, ¿sí? El mejor maldito portero del planeta si puede ser, pagando lo que haga falta. Allison me encaja: tiene exactamente lo mismo que tenía Van Dijk cuando lo trajimos. Ese aura, futuro, fama, planta, es frío... Y categoría, joder, que no podemos jugar finales con este guapito, que la ha liado de forma indigna. ¿73

millones? ¿Eso dirá la Roma? Pues se pagan, claro que sí. Y no me hace falta más, ¿oído cocina? Con que no se vayan los buenos que ya tenemos, te garantizo que volveremos aquí, a una puñetera final, y esta vez no fallaremos. El portero, ¿eh?

Karius, Van Dijk, Lovren, Robertson, Alexander-Arnold, Wijnaldum, Milner, Henderson, Firmino, Salah y Mané. Ése era el once que perdió la final de Kiev contra el Real Madrid. Mismo espíritu, más fortaleza defensiva y un porterazo. Si en 2018 lució la exuberancia ofensiva (Mané, Salah y Firmino batieron todos los registros goleadores en la competición), Klopp escondió esta edición algo de electricidad y sacrificó alegrías para exhibir una versión más musculada y conservadora de un proyecto asombroso. Saber qué necesitaba y poder pagarlo resultó clave y forjó al campeón.


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