La declaración como BIC de Caracena cumple una década

Sandra de Pablo
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La burocracia para las obras es complicada y el apoyo económico escaso, pero los vecinos se muestran encantados con el auge del turismo en este tiempo

La declaración como BIC del conjunto cumple una década

Caracena cumple esta primera semana del mes de mayo su primera década con el reconocimiento de Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Conjunto Histórico. Desde la alcaldía de Caracena se muestran encantados. Para Isidro Valverde, el punto más positivo es mantener una línea de construcción marcada por las directrices de Patrimonio, por lo que «se conserva tal como era hace 50 años». El regidor reconoce que la distinción también tiene una parte negativa, como el incremento en los costes y la burocracia que hay que cumplir a la hora realizar obras, lo que no ayuda a que el pueblo cuente con nuevas construcciones porque «la gente se queja de que ponen pegas en Patrimonio». Valverde apuesta por seguir conservando así un pueblo que «está bonito. Por lo menos que la gente que tiene su casa aquí que no se la deje hundir».
En el pueblo lamentan que, pese a las directrices de Patrimonio para conservar el entorno, luego no se puedan obtener ayudas para poder cumplirlas. Valverde asegura que «es una pena, porque te ponen las condiciones pero luego no te ayudan nada con eso de que no hay dinero». Se quejan de que el procedimiento a seguir es primero realizar la obra y luego pedir una subvención, que posteriormente puede llegar o no.
El Ayuntamiento de Caracena está interesado en arreglar el entorno, sobre todo en la subida al pueblo, en la calle La Estrella, y hacer un aparcamiento en la entrada. Pero para ello dependen de los fondos de otras instituciones. También quieren adecentar el entorno de la iglesia de San Pedro, porque el piso es de guijarro rodado, que se va despegando con el paso de los años y necesita mantenimiento. 
Los responsables del pueblo agradecen la implicación de la asociación de desarrollo rural de la zona, Tierras Sorianas del Cid, a la hora de sacar adelante sus proyectos. Hace tan sólo un año que consiguieron, gracias a su ayuda, el acceso a internet y la telefonía móvil. 
TURISMO. Desde hace una década, en Caracena se han disparado las visitas turísticas y son muchos los viajeros que pasan por allí no sólo los fines de semana, sino también entre semana. Visitan tanto los monumentos y el entramado urbano del pueblo como el cañón cercano al que da nombre. Se muestran encantados y «la gente acude a conocer Caracena, algo que nos agrada mucho».
Pese al reconocimiento como BIC, no ha llegado ningún proyecto a Caracena más allá del arreglo de las viviendas por parte de los particulares. Nadie ha preguntado por las posibilidades de negocio aunque, según reconoce el alcalde, el pueblo ofrecía un edificio para una casa rural con habitaciones y que pudiera vivir al menos una familia más. Isidro Valverde no pasa por alto que hoy en día las distancias con cortas y hay negocios de ese tipo en pueblos cercanos como El Burgo de Osma. «Están a un paso pero creo que si hubiese algo la gente se quedaría en Caracena», apunta el primer edil.
Pese a que hace unos meses el castillo de Caracena acaparó titulares hablando sobre una posible intervención ahora parece que, de momento, todo ha quedado en nada. El monumento es de titularidad privada, comparten su propiedad un gran número de herederos que deben ponerse de acuerdo.