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Más difícil todavía

Agencias
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La victoria de Suecia ante Grecia obliga a la selección de Luis Enrique a obtener sendos triunfos ante sus dos principales rivales en el Grupo B para conseguir un billete a Catar 2022

Mikel Oyarzábal conduce un balón perseguido por el defensa de Francia Rafa Varane. - Foto: MATTEO BAZZI

El camino hacia el Mundial de Qatar se presenta repleto de obstáculos para los intereses de la selección española. La victoria lograda el pasado martes por Suecia ante Grecia -los dos principales rivales de la Roja en el Grupo B de la fase clasificatoria-, deja a los escandinavos al frente de la tabla (con 15 puntos por 13 de los de Luis Enrique) a falta de la disputa de los dos últimos y trascendentales compromisos.

Tan solo el primer clasificado obtendrá un billete para la cita de 2022, por lo que el margen de maniobra del combinado nacional se ha visto reducido a la mínima expresión.

España tiene ya asegurada su participación en la repesca gracias al subcampeonato conseguido el pasado fin de semana en la Liga de Naciones, pero deberá ganar a Suecia y Grecia si quiere obtener el billete directo al Mundial.

La selección volverá a jugar dos 'finales' de máxima trascendencia en el parón internacional del mes de noviembre.

En medio de cierto ambiente de euforia por la actuación del combinado de Luis Enrique Martínez en la 'Final a Cuatro' de la Liga de Naciones, la campeona del mundo de 2010 tendrá que prepararse para otros dos partidos de máxima exigencia y concentración dentro de un mes, donde el trofeo es el billete a una Copa del Mundo a la que no se falta desde 1974.

Mientras España estaba en Italia a la caza de un título oficial, Suecia aprovechó para batir en casa a Kosovo (3-0) y a Grecia (2-0) y recuperó el liderato a falta de dos jornadas, con dos puntos de ventaja sobre la Roja.

La primera final será el próximo 11 de noviembre y tanto los de Janne Andersson como los de Luis Enrique tendrán que buscar obligatoriamente los tres puntos a domicilio. El equipo escandinavo querrá asegurarse llegar líder al duelo directo con los españoles con un triunfo ante Georgia, mientras que España tendrá una salida más complicada a Atenas, donde le espera una Grecia a la que solo le vale una victoria.

Si suecos y españoles cumplen en sus dos primeros compromisos, se jugarían el billete directo en La Cartuja de Sevilla el 14 de noviembre. A Suecia, que ya empató sin goles en este escenario en la pasada Eurocopa ante España, le valdría ese resultado para condenar a los de Luis Enrique a una incómoda eliminatoria de repesca.

Por esta razón, estos dos próximos partidos tienen seguramente más importancia aún que los que jugó la semana pasada el combinado nacional, que no se pierde una gran cita desde 1992.

Desde esa fecha, no ha vuelto a fallar y en muy pocas fases de clasificación ha estado probablemente tan presionado como lo está en esta ocasión. Precisamente, una situación muy similar fue la que vivió para el Mundial de Estados Unidos de 1994. En aquel momento estaba fuera de la Copa a falta de las dos últimas jornadas que le debían de medir contra sus dos principales rivales. Pero el equipo de Javier Clemente (con 15 puntos, por 17 de Irlanda y 16 de Dinamarca) fue capaz de dar el do de pecho en el momento decisivo firmando una gran victoria en Dublín (1-3) y superar por la mínima, en un choque de alta tensión, a Dinamarca.