CARTA DEL DIRECTOR

Iván Juarez


Pongamos que hablo de Madrid

Desde la capital de España,  epicentro de la toma de decisiones, o la ausencia de ellas en el caso de Soria, las que han lastrado históricamente el desarrollo de esta provincia, en favor de otras zonas, llegan consignas políticas sobre cómo, quién y, sobre todo, con quién gobernar que marcarán la legislatura tras dejar señalados a los mandatarios locales. Un ejercicio de genuflexión en toda regla que hace convierte a Soria en ciudad dormitorio en el plano político de Madrid. Una práctica extendida por todo el territorio nacional, que no anticipa nada bueno y que resta credibilidad a los representantes municipales cuando de demandar a instancias más elevadas se trate.
Golpe al municipalismo, en favor de decisiones globales que maquillan los resultados de determinados partidos que han visto comprometida su estabilidad tras el paso por las urnas; maniobra interesada, bajo el paraguas del ‘pacto de Estado’, que ha hecho que los derrotados (Cs ha tenido unos resultados irrisorios en la provincia) acaben por imponer su ley. Los pactos a posteriori, a los que asistimos cada vez con una mayor asiduidad, hurtan esa relación hasta ahora tan apreciada, casi sentimental, cercana, entre el elector local y sus munícipes. Nos alarmaremos cuando las cifras de participación en los próximos comicios estén por los suelos. Sobredosis de servilismo. El dúo De Gregorio (PP-Cs) ha claudicado a las directrices de partido que dominarán los próximos cuatro años cuando, el ‘naranja’ desde la vicepresidencia de Diputación, y la ‘popular’ desde quién sabe dónde, miren para otro lado, traguen saliva y dejen que sea Madrid quien decida.