El pleno de Diputación más dividido de la historia

Nuria Zaragoza
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El diputado de C's delata «amenazas» del PSOE. La PPSO anuncia ya que tratará de «revertir ayuntamientos»

El pleno de Diputación más dividido de la historia - Foto: Eugenio Gutierrez Martinez.

«Les pido altura de miras, ayuda y responsabilidad. El futuro es de todos, por ello, recorrámoslo juntos». La invitación a la unidad la hizo Benito Serrano durante su discurso como nuevo presidente de la Diputación. Llega al cargo gracias al acuerdo alcanzado in extremis por su partido, el PP (con nueve diputados), con la Plataforma del Pueblo Soriano (con tres), partido surgido de las fracturas del PP. También, gracias al apoyo del diputado de Ciudadanos, Saturnino de Gregorio, quien tenía previsto abstenerse o votarse a sí mismo, dejando así la Diputación en manos del partido más votado, el PSOE (doce diputados), pero en la jornada previa al pleno de constitución recibió la «llamada» de su dirección instándole a seguir la línea nacional, apoyar  al PP.
No le resultará sencillo a Serrano conseguir esa unidad que reclama y ‘coser’ un pleno que nace tremendamente fracturado. Para empezar, debe estrechar lazos entre sus socios de gobierno, máxime cuando el acuerdo de gobernabilidad es de PP y PPSO por un lado, y de PPy Ciudadanos por otro; pero Ciudadanos y PPSO no han mantenido aún contacto alguno y las relaciones no son especialmente estrechas (cabe recordar que el presidente de la PPSO, José Antonio de Miguel, fue expulsado de Ciudadanos en la pasada legislatura). 
Aunque ambos lo niegan, es evidente también que el matrimonio PP-PPSO nace con ciertos recelos. En las filas populares aún duele la herida que dejó la salida, primero, de José Antonio de Miguel, después, de Ascensión Pérez y, apenas unos días antes de empezar la campaña, de Antonio Pardo, con sus correspondientes acusaciones cruzadas. Ahora los tres son diputados por la PPSO y, de nuevo, trabajarán junto al PP. De hecho, uno de ellos será elegido vicepresidente. De Miguel asegura que aún no está decidido quién ostentará ese cargo que, cabe recordar, tiene un sueldo de 46.000 euros, 9.000 menos que el presidente.
 Tanto la presidenta del PP, Yolanda de Gregorio, como el presidente de la PPSO aseguran que la estabilidad está garantizada y que han dejado a un lado «las diferencias personales». «No es fácil, hay que hacer una labor de compenetración, de adaptación de tres grupos políticos, pero creo que muchas de las personas que integran estos tres grupos nos conocemos desde hace muchos años y creo que no va a ser muy difícil que haya una colaboración y un entendimiento bueno», confía De Miguel. Él mismo fue quien pidió retirar a De Gregorio en las negociaciones si el PP quería llegar al acuerdo finalmente alcanzado. Yhasta Génova llegaron sus plegarias porque, según reconoció, «muchas de las cosas y acuerdos a los que se ha llegado se han hecho en Madrid». Eso sí, recalcó, la presidenta del PP, «yo he estado al frente de cualquier negociación, aunque en algunas no estuviera presencialmente».
Ahora, De Miguel asegura que trabajará con De Gregorio como «una diputada más». También la presidenta del PP apuesta por un trabajo sin fisuras «por la provincia»:«Hay un acuerdo firmado de responsabilidad entre todos. Ellos tienen el compromiso, y nosotros también». 
¿integrar a la ppso en el PP? Es muy pronto todavía para hablar de si volverán los miembros de la PPSO a ser militantes del PP. «Es una cosa que tenemos que hablar, se lo tenemos que contar a nuestros afiliados. Yo ya he quedado para convocar una reunión de afiliados después de San Juan y que todo el mundo opine. Hablaremos del pacto firmado y, a partir de ahí, los afiliados tienen la palabras», anuncia De Miguel. En el PP, algunos ya lo dan por hecho. 
Queda mucho camino por andar en estos cuatro años, aunque hay quien ya ha dejado algunas pistas de  aspectos que serán determinantes. «Al final las cosas se han ido solucionando hablando a altos niveles de los partidos políticos, seguramente a los más altos, direcciones nacionales tanto de Ciudadanos como del PP, en aras a poder revertir la situación en algunos ayuntamientos en los que la PPSO tenía voluntad de gobernar. Esa voluntad no la hemos perdido», avisa De Miguel. «Lo que tiene que haber es un buen ambiente entre el PP y la PPSO para que, a lo largo de la legislatura, alguno de los ayuntamientos se pueda revertir y que haya normalidad absoluta y que gobierne algo parecido a lo de la Diputación», especifica. Y concreta, «hablo de San Leonardo y El Burgo de Osma, sí». 
Puede ser ese el punto número uno de discordia de esta ‘nueva’ unión, ya que De Gregorio insiste en que «El Burgo no entra en la negociación. Se ha firmado un pacto de gobernabilidad de la Diputación». 
«amenazas» del PSOE a c’s. El tercero de este tripartito que ha desbancado al PSOE de la Diputación, Saturnino de Gregorio, ostentará la otra vicepresidencia. Su llegada al gobierno provincial llega cargada de polémica. Tras el pleno, se mostraba «dolido» por «el escrache» de los afines del PSOE en la puerta del palacio provincial pero, sobre todo, por una llamada recibida el día antes, tras desvelarse que apoyaría al PP. «Hoy estoy más satisfecho porque ha habido cuestiones desagradables que me han hecho casi reafirmarme más en esta opción», admitía tras dar su apoyo a Benito Serrano. Reconocía que se refería a una llamada «muy desagradable» recibida en su teléfono particular «con críticas personales» y «amenazas personales». No va a denunciarlo porque no tiene «pruebas» pero, avisa también, «si yo hubiera grabado esa llamada, la persona que la hizo hoy estaría fuera de la política soriana, seguro». ¿Quién es esa persona?, le preguntamos. «Carlos Martínez Mínguez. Estoy esperando a que me pida disculpas porque me dijo que no me atrevería a mirarlo a la cara. Bueno, pues yo le voy a mirar a la cara y le voy a decir que, si tiene gallardía, me pida disculpas». 
el psoe, desubicado. Los ánimos no estaban para fiestas en las filas socialistas. Al PSOE, que nunca antes había conseguido tan buenos resultados en la provincia, no le ha sentado bien que le arrebaten en última hora un gobierno que ya daba por hecho. Su candidato, Luis Rey, acusa a Ciudadanos y PP de hacer un doble juego ya que, asegura, había acuerdo verbal con ambos para su abstención.  De hecho, asegura Rey, la tarde previa al pleno se reunieron con representantes del PP para «repartir las comisiones». También con Ciudadanos, con quien, según Rey, había un acuerdo verbal. Según Saturnino, «no teníamos cerrado nada, teníamos pedido autorización a Madrid y a Valladolid para apoyar la abstención o votarme a mí mismo, que era mi opción de siempre». Al final, la llamada de Madrid y la línea roja marcada por Rivera, se impusieron: «Yo me debo a disciplina de partido. Que luego mi partido acierte o no acierto y que políticamente tengamos un desgaste...». Las versiones, obviamente, cambian según quien las cuente.
Rey se fió pero, horas después, el tripartito anunció su unión, como adelantó El Día de Soria en su versión digital. El malestar era evidente en el PSOE. Rey les acusó de desleales, títeres, trabajar «arrodillados» a Madrid... La vicesecretaria general del PSOE de Castilla y León (PSCyL), Virginia Barcones, cuestionó a aquellos que «anteponen las llamadas de teléfono al mandato de los ciudadanos».
Es el ‘juego’ de la democracia , con sus estrategias y  movimientos de la nueva política. La legislatura promete cuatro años intensos.