Un dado de juego en Numancia

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Los valores están grabados con seis letras celtibéricas y no con puntos

Un dado de juego en Numancia

En los museos hay espacios de incertidumbre. Encontramos objetos cuya función es difícil de determinar, o su significado, bajo la forma del arte, apenas permite una sutil aproximación. Queda en este caso la admiración, la mirada sorprendida, la consciencia de que ocupamos tiempos espirituales diferentes. La investigación aborda con metodología científica su estudio. A veces el enigma se resuelve o queda firme la duda acerca de su significación dentro de su cultura. El objeto se convierte en una fascinante extrañeza. 
Este dado de Numancia se ajusta a la incertidumbre: parece un dado de juego, casi con seguridad lo sea. Pero sus valores se grabaron con letras celtibéricas, no puntos. Y de la lengua celtibérica conocemos mal los valores numerales y desconocemos su sistema métrico. 
La ciencia aclara varios aspectos. Los dados son elementos poliédricos, que normalmente tienen en cada una de sus caras una numeración, en los casos de los modelos de hexaedro, el más común, la numeración de las caras contrapuestas siempre suman 7 y suelen ser dextrógiros, esto es, se leen en sentido horario. El dado es herencia de las tiradas de tabas, huesecillos de la articulación de las cabras y las ovejas. Algunas han aparecido con numeración o inscripciones, aunque los valores se otorgaban por la forma de las caras diferenciando hasta seis. Los romanos establecieron los valores del siguiente modo: la cara cóncava valía 3 (ternio), la convexa 4 (quaternio); las caras laterales valían 1 (unio o canis ‘perro’, la cara más lisa) y 6 (senio, cara más sinuosa y terminada en una especie de pico).
Un dado de juego en NumanciaUn dado de juego en NumanciaLas tabas, juego de adultos y niños, aparte  de su valor lúdico, se utilizaron también para la adivinación interpretando el modo en que caían. La popularidad del juego de dados hace comprensible la gran variedad tipológica de los mismos y los distintos modos de juego en toda la geografía del  imperio romano y su asunción por otras civilizaciones próximas.
Los materiales de los dados varían habiéndose hallado  de marfil, madera, bronce, ágata o vidrio, y como en el caso que nos ocupa, de piedra.Sin embargo, aunque el común y habitual es de seis caras, existen ejemplares de  cuatro caras e incluso de doce. El juego de los dados es un juego de probabilidades, en el que una tirada podría dar la victoria o arruinar, dependiendo del tipo de juego y de las reglas que siempre se pactan antes de comenzar a jugar.
Dependiendo del tipo de juego, ya sea que gane la tirada más alta o la más baja y todas las variaciones que se podían hacer a partir de este hecho, el control de la tirada era decisivo, incluso con trampas: inicialmente se lanzarían con la mano y dependiendo de cómo se colocara la muñeca, o se rotara esta al tirarlos y como se sujetaran los mismos, con habilidad, se podía influir en el resultado, de modo que no era el azar quien decidía sino la trampa. Para evitarlo comenzaron a utilizarse los cubiletes. Pero el paso lógico una vez impuesta esa frontera fue trucar los dados, de diversas maneras. De hecho el Museo Numantino conserva al menos un dado presumiblemente trucado procedente de Tiermes.
Un dado de juego en NumanciaUn dado de juego en NumanciaEste dado de Numancia es peculiar: realizado en piedra y  de 2,6 centímetros de lado, inusualmente grande por tanto, es incómodo para una tirada cuando normalmente se tiraban a la vez dos, tres e incluso cuatro dados. El que sea de piedra hace dudar de su eficiencia puesto que al lanzarse contra el suelo o una superficie de madera, el dado podría resultar dañado; tampoco tiene marcas de uso lo que permitiría sospechar un uso ritual. Y no podemos asegurar que se lanzara  sobre una superficie arenosa ya que no rodaría consecuentemente restando el factor de aleatoriedad necesario en los dados.