ENTRE HOY Y MAÑANA

Juan Manuel Pérez

Periodista. Editor de informativos de RTVCyL


A la espera

Los simpatizantes socialistas se lo dejaron claro a Pedro Sánchez la noche de la euforia electoral: «con Rivera no», gritaban. El líder de Ciudadanos lo ha dejado transparente, durante la campaña y tras conocerse los resultados: «con Sánchez no» asegura Albert cada vez que se le pide que recupere su vieja amistad con el líder socialista. A pesar de la reiteración de noes, desde algunos medios de comunicación insisten en recordar la imagen del pacto del abrazo y las organizaciones empresariales ven con inquietud que el PSOE termine pagando favores a Unidas Podemos.
Es cierto que la noche de la primera victoria de Aznar en el 96 sus acólitos coreaban aquello de ‘Pujol, enano, habla castellano’, y que pocos días después el ex presidente del Gobierno pactaba con el ex líder del nacionalismo catalán. Y también es verdad que Rivera se desgañitó negando cualquier apoyo a Rajoy hasta que le apoyó. Ahora, sin embargo, las estrategias de Pedro y Albert van por otros derroteros y los dos debates televisados pusieron de relieve que no se soportan y que ya no se necesitan el uno al otro.
Los españoles han decidido y han apostado por un ejecutivo que mire más hacia la izquierda. Los militantes socialistas congregados el domingo por la noche en Ferraz no corearon en ningún momento ‘con Otegi y con Junqueras no’, como apuntaba esta semana Toni Cantó. El éxito de los partidos independentistas ha sido evidente y han aumentado su representatividad, tanto en Cataluña como en el País Vasco. No van a tener la llave de la Moncloa que sí tuvieron en la moción de censura, pero sus apoyos han crecido y cuando superemos la vorágine electoral y el juicio del procés habrá que ver cómo afronta Pedro Sánchez el desafío independentista una vez que los electores han preferido su discurso y no el del 155.