PREDICANDO EN EL DESIERTO

Fernando González Ferreras

Catedrático


¿Dónde estará mi voto?

Creo que muchos españoles, parafraseando a Manolo Escobar, estarán pensándolo a la vista del teatro montado con las negociaciones de los pactos. Quiero pensar que se vota en función de los programas electorales (se me puede llamar iluso) aunque también influyan otros aspectos, menos importantes en mi opinión, tales como la imagen, la capacidad de expresión o el apoyo de los medios. Pero, una vez contados los votos, comienzan las cuentas para formar gobierno. Es curioso que el que gana defiende a capa y espada la racionalidad de que debe gobernar el más votado («no a gobiernos de perdedores»). Los menos votados sostienen que debe hacerlo el que logre los apoyos necesarios («la democracia es el gobierno de la mayoría»). El mismo partido puede alternar las dos posturas según los resultados en cada elección.
No creo que nadie pueda discutir la necesidad de pactos («acuerdos u obligaciones entre partidos políticos que exigen cumplimiento por cada una de las partes de lo que se ha estipulado»). Son necesarios amplios acuerdos para poner en marcha los cambios necesarios. ¿Podrá resolverse el problema del paro y de los contratos basura sin un pacto nacional en el que participen sindicatos, patronales y todos los partidos? ¿Se podrá meter mano a las empresas energéticas, a las empresas de telefonía o a la banca sin un amplio acuerdo? ¿Alguien discute la urgente necesidad de un pacto escolar, aunque sólo sea para evitar que cada cambio de gobierno produzca una nueva ley de educación? Todos los partidos dicen que se debe colaborar para mejorar la escuela… excepto ellos cuando el partido contrario está en el gobierno.
El proceso de negociar los necesarios pactos tiene mucho de teatro y algunos aspectos difícilmente entendibles. Creo que algunos no han entendido el peligro de pactar con el diablo para lograr una legislatura más llevadera; se reciben de golpe los beneficios pero, poco a poco, se entra en un mundo de compromisos del que no se puede salir. ¿Y qué decir del papelón de Ciudadanos con VOX? Me recuerda a la canción de Serrat de «me gusta todo de ti, pero tú no». Tus votos sí, pero que no se note. Después de este espectáculo creo que es un error preguntar: «¿A quién has votado?». Es más exacto preguntar: «¿Qué papeleta escogiste?», porque ese sí es un dato seguro ya que no sabes que han hecho con tu voto y a quien ha acabado apoyando tu elección. 
P.D. No resisto la tentación de comentar los conflictos generados en la Comunidad Valenciana y en Andalucía por la EBAU. En Valencia se exige que no se evalúe el examen de Matemáticas II considerado como «vergonzoso» y de «extrema dificultad» aunque la Comisión de la confección de las pruebas sostiene que su nivel de dificultad «no es tan superior» y que «se ajusta al temario». Cada vez es más evidente la necesidad de una prueba única (o el mismo examen o el mismo nivel de dificultad) para evitar que la dificultad de la EBAU no dependa de la comunidad en la que se estudie. Esta vez puede cambiar la situación. El PP ha presentado una proposición no de ley para que la EBAU sea la misma en toda España; Ciudadanos ha presentado otra igual poco después. Incluso la Ministra de Educación ha reconocido que existen «diferentes dificultades» en la selectividad y que el gobierno va a crear un grupo técnico para corregir las deficiencias y garantizar la equidad de los estudiantes. ¿Estamos ante el primer paso de un futuro pacto escolar? ¡Ojalá!


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