CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


El derrumbe del PP

Se veía venir que el PP de Pablo Casado iba de desacierto en desacierto, pero ni en sus peores sueños pudo pensar nadie en su partido que el desastre iba a ser tan grave.

El PP ha quedado para el arrastre, desarbolado, derrotado, derrumbado. Y solo hay un responsable, Pablo Casado, que se equivocó desde el mismo momento que decidió presentarse a las primarias.

Aceptó un pacto de perdedores que iba contra las esencias del partido, promovió a colaboradores y afines a Cospedal que no provocaban excesivas simpatías mientras arrinconaba a dirigentes muy válidos pero que eran próximos a Rajoy y a Soraya, y luego hizo unas listas que provocaron estupor. Personas irrelevantes en el PP y, en algunos casos, en los que se adivinaba que serían recibidas con absoluto rechazo, como se ha comprobado. Sus nombres están en boca de todos.

Casado es el responsable de que Pedro Sánchez continúe al frente del Gobierno. Un Sánchez que ha gobernado durante 10 meses sin que pueda apuntarse una decisión importante en su haber, una iniciativa ilusionante, la certeza de que España está en buenas manos. Con el peligroso ingrediente añadido de que se avecinan malos tiempos en lo económico y Sánchez es proclive a políticas en las que se gasta en exceso sin tener en consideración los ingresos.

Habrá que ver con quién gobierna, porque Podemos ha quedado muy disminuido mientras que sale fuerte Ciudadanos. Con toda seguridad Sánchez va a proponer a Rivera un gobierno de coalición para transmitir confianza a los españoles … y con toda seguridad nadie se atreverá a apostar a estas alturas que Rivera va a decir que no, a pesar de lo que se le escuchó durante la campaña electoral.

Cualquier dirigente que recibe un castigo tan brutal como el que ha recibido Casado, pondría su cargo a disposición del partido y convocaría un congreso para elegir una nueva ejecutiva. Pero, o mucho nos equivocamos, o Casado hará un llamamiento a reflexionar sobre lo ocurrido y mirar hacia el futuro tomando las medidas necesarias para relanzar el PP. Algunos de los suyos, como ha ocurrido en los últimos tiempos, echarán la culpa a Rajoy, repiten que recibieron un partido en las últimas y que además se las han tenido que ver con Vox. No cuela. El PP de Rajoy estaba herido, pero no de muerte, y contaba con personas sólidas para sustituir al ex presidente, pero Casado se precipitó al anunciar su candidatura a primarias y descalabró el proyecto previsto, que todo el mundo sabe por quién pasaba. En cuanto a Vox, conviene recordar que lleva enredando desde hace media docena de años, pero Rajoy supo mantenerlo a raya.

Casado no se dio cuenta del peligro que suponía hasta que se celebraron las elecciones andaluzas, donde Vox le metió un gol por toda la escuadra aprovechando sus muchos flancos débiles. Y Andalucía provocó el chorro de votos del PP a Vox, con las consecuencias que ahora se han visto.

Un 28 de abril preocupante. Porque continuará al frente del gobierno un Sánchez que deja mucho que desear y es un peligro para la necesaria estabilidad política y económica del país, a no que ser que sufra un ataque de responsabilidad y sentido común –ojalá-, y porque el PP, la derecha en la que se puede confiar, ha quedado descalabrada.