CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Montalbano... y muchísimo más

Muere Andrea Camilleri y de inmediato se pronuncia la palabra Montalbano. Sin embargo, los que admiran –admiramos-a Camilleri no solo lo hacen por las peripecias del policía siciliano que conoce como nadie su patria chica, es un devorador salmonetes y de cualquier tipo de pasta que se le ponga por delante, cuenta con unos ayudantes que uno a uno merecería una serie de libros y de televisión –inenarrable Catarella, el telefonista y hombre para todo con su lenguaje de dobles sentidos- y una novia que no acaba de encontrarle el gusto a la vida policial ni a Sicilia. A Camilleri se le admira por sus libros y porque es, era, un hombre comprometido social y políticamente.

Montalbano denuncia sistemáticamente la corrupción y el poder mal ejercido, pero aparte de las novelas del famoso comisario, Andrea Camilleri, escritor de vocación tardía, ha publicado ensayos que son todo un compendio de las malas artes que inundan el mundo político. Se centra en Italia, pero mucho de lo que cuenta Camilleri –comunista convencido- se repite en países que presumen de limpieza democrática sin que sus dirigentes merezcan un ápice de respeto, porque carecen de aquello que se supone al político: trabajar para los demás, para su país, para sus ciudadanos. Camilleri es un experto en el mundo de la mafia, que conoce a fondo como buen siciliano, con una serie de tratados y libros documento tan apasionantes o más que los de Montalbano, porque si el comisario de Vigata –pueblo ficticio- desmenuza en sus investigaciones cómo actúan los mafiosos, Andrea Camilleri describe verdades como puños, con nombre y apellidos, hechos reales, contrastados, verificados.

La historia del capo siciliano que permaneció 30 años escondido hasta que fue localizado por los carabinieri, es una obra grandiosa sobre la mafia desde dentro, con sus ramificaciones que llegan hasta lo más alto del poder. En Roma,no solo en Sicilia. Sirvió también a Camilleri para una segunda obra sobre cómo se comunican los mafiosos, con los famosos pizzini que nadie conocía hasta que el escribir hoy fallecido describió magistralmente: cómo se plegaban hasta que ocupaban poco más que una lenteja, qué significaban sus textos, cuántos intermediarios se utilizaban hasta llegar a su destino.

Camilleri era la ficción y la historia, pero sobre todo era la ética. Entusiasmaba a la gente de a pie y era temido por los poderosos, porque era implacable con los faltos de principios y de valentía, con una clase política que le decepcionaba cada día más que el anterior. Machacó a Berlusconi y ahora machacaba a Salvini. Su voz, sus escritos, eran la voz y los escritos de los italianos hartos de su clase política. Por eso era el escritor más popular, más querido.

En España estamos lejos de contar con un autor tan certero y eficaz en su crítica a unos políticos cuya principal característica es que decepcionan incluso a los de sus propios partidos. Así nos va.