El nuevo hito de la Semana Santa de Soria

Sonia Almoguera
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La nueva procesión del Cristo de la Cena es la última incorporación a unas celebraciones que siguen mejorando y que aún no han tocado techo en la capital con la marca distintiva del relato cronológico de la pasión de Cristo como elemento «poten

El nuevo hito de la Semana Santa de Soria - Foto: E.G.M Eugenio Gutiérrez Martínez

El impulso de la Semana Santa de la capital soriana es imparable desde hace algo más de dos décadas y su impacto, no sólo a nivel económico sino también en la propia imagen turística de la capital, innegable. El esfuerzo de las ocho hermandades penitenciales, de la Junta General de Cofradías o de instituciones como el Consistorio soriano, que este año ha aumentado su apoyo presupuestario desde los 4.000 hasta los 45.000 euros, ha dado como resultado un espectacular auge. Desde el año 2019 se han incorporado tres nuevas celebraciones: las vísperas de luz del Viernes de Dolores y del Sábado Santo, así como el Iter Orandi. La ultima en abrirse un nuevo hueco este mismo año, en la noche del Lunes Santo: la procesión del Cristo de la Cena, con las cofradías de La Entrada de Jesús en Jerusalén y La Oración en el Huerto como organizadoras. «Para nosotros, que conocemos otras Semanas Santas, resulta muy evidente que tenemos un producto muy bueno que interesa no sólo en Soria», insiste el presidente de la Junta General de Cofradías de la capital, Daniel Madrid. 

Más allá de este 'boom' que ha impulsado el inicio de la tramitación para obtener la declaración como Fiesta de Interés Turístico Nacional, los festejos semanasanteros de la capital todavía tienen mucho margen para seguir mejorando y ampliando sus celebraciones, apostilla Madrid. «Desde la prudencia, somos razonablemente atrevidos y valientes», insiste. Sobre la base de un trabajo constante y siempre fiel a su esencia (austera, devocional, típicamente castellana), la Semana Santa de Soria explora sus potencialidades «sin complejos» y siempre, recalca José Damián Ferrero, hermano mayor de La Flagelación del Señor, «mirando en conjunto», siendo conscientes de que «cada una de las ochos cofradías» influye en la suma global» de un todo. 

Esto unido a una dinámica de trabajo que comienza cada año en septiembre con los primeros preparativos y a la buena disposición «de gente comprometida y con ilusión» hace que la Semana Santa de la capital esté en su mejor momento y que, a la vez, no haya tocado aún techo. 

«En Soria estamos acostumbrados a una procesión por día, pero hay otras ciudades en las que muchas se cruzan por las calles», recalca el presidente de la Junta General de Cofradías. En este sentido, las celebraciones de la capital soriana no están, de momento, saturadas y la propia pauta del orden cronológico de la pasión de Cristo que guioniza la Semana Santa en la capital posibilita seguir incorporando nuevos festejos. De hecho, insiste Madrid, esa narrativa de los últimos días de Jesucristo es una de las grandes fortalezas distintivas de Soria. «Es una marca identificativa muy potente», concluye el responsable de la Junta General de Cofradías, sobre todo de cara al exterior. «Mientras respetemos esto que nos hace únicos», alega, hay espacio para que las ocho hermandades penitenciales de Soria puedan continuar creando nuevas tradiciones semanasanteras. Siempre, eso sí, «con cuidado, con gusto», que es precisamente como se ha concebido la nueva procesión del Cristo de la Cena, que viene a llenar un vacío argumental entre el Domingo de Ramos y la oración en el huerto de Getsemaní. 

La última cena, en este sentido, explica Madrid, también hermano mayor de La Entrada de Jesús en Jerusalén, coorganizadora de la nueva procesión, tiene una trascendencia fundamental en el mundo cristiano y da sentido, con la eucaristía iniciada en aquel episodio de la vida de Jesús, «a la base del Cristianismo». Pero, ¿cómo se crea una nueva procesión desde cero? Aunque parezca un contrasentido, apelando a la tradición. 

algo nuevo, reconocible. En el Cristo de la Cena, que en torno a las 22.30 horas de este lunes salió por primera vez desde su sede penitencial de la iglesia de San Juan de Rabanera, todo era nuevo y, al mismo tiempo, familiar, como una canción de la que no se conoce la letra, pero sí suena la melodía. Todos los detalles tienen un sentido, un porqué. 

Aunque son las cofradías de La Entrada de Jesús en Jerusalén y La Oración en el Huerto quienes protagonizan este nuevo cortejo sacro, no procesionan con sus respectivos atuendos. Para la ocasión se han creado unos trajes especiales: marrón sobre blanco, una túnica basada en el hábito de los frailes jerónimos. En este caso, el modelo «lo teníamos muy a mano: en la ermita de San Saturio», en las pinturas del siglo XVIII que adornan su emblemática capilla, prosigue Madrid. 

Las túnicas se confeccionaron pensando en que, al ser el primer año, no habría mucha gente interesada en desfilar. Pero las ganas de participar superaron todas las expectativas y, para poder atender la demanda de la treintena de personas que quisieron formar parte de este cortejo sacro, tuvieron que elaborarse más atuendos. No obstante, se optó por hacer más de otro tipo, negros, inspirados en la indumentaria agustina, una orden religiosa que, aunque ya sin presencia en Soria, durante muchos siglos formó parte de la concatedral de San Pedro, última estación de penitencia del nuevo recorrido sacro. Los dos atuendos fueron vestidos indistintamente por miembros de las dos cofradías y de otras más que también quisieron unirse a esta primera edición de la procesión del Cristo de la Cena, «algo muy positivo», mantiene Daniel Madrid, indicativo de la buena salud del sentir cofrade soriano, una comunidad que alcanza prácticamente los 2.500 miembros. 

El recorrido de esta nueva procesión tampoco es fruto del azar, dentro de la única premisa de no solaparse, ni en hora de celebración ni en espacio, con el vía crucis que la Cofradía de la Flagelación del Señor. Así, la nueva talla del Cristo de Cena elaborado por el imaginero sevillano Álvaro Flores, hizo un guiño en su recorrido a la Casa Diocesana, así como paradas en las iglesias de La Mayor y el convento de las Madres Carmelitas, sedes de las cofradías organizadoras, en la que se recitaron sendos textos cortos de Santa Teresa, fundadora de la congregación, alusivos a la última cena de Cristo. «Cuando se buscan los detalles, no hay nada casual», destaca Madrid. Algunos, no obstante, pueden chocar en  un primer momento como, en este caso, el acompañamiento musical elegido para este nueva comitiva sacra: la dulzaina, entonada por media docena de músicos.

un toque «rompedor». «Es rompedor», mantiene el hermano mayor de La Entrada de Jesús en Jerusalén, pero lo cierto es que, antaño, el acompañamiento sonoro en las procesiones, frente a la actual preponderancia de las cornetas y tambores, se efectuaba con los instrumentos más habituales. En Soria, la dulzaina era uno de ellos. Al mismo tiempo, insiste Madrid, el tono de la procesión de la última cena no es ciertamente tan trágico aunque «podríamos decir que se masca la tragedia», comenta con sentido del humor. En esta misma línea, el nuevo paso que representa a Cristo viste con los colores del hábito de la Entrada de Jesús en Jerusalén y portando el elemento iconográfico principal de la hermandad de la Oración en el Huerto: el cáliz, que reproduce el que se conserva en la catedral de Valencia, relacionado con el Santo Grial. 

Tras esta nueva primera experiencia, el cortejo sacro del Cristo de la Cena no ha hecho más que «echar a andar». Se abre ahora todo un camino para mejorar y consolidarse. La Cofradía de la Flagelación del Señor sabe bien lo que es pasar de ser la 'novedad' a toda una tradición que ha celebrado este año su vigésimo aniversario: su carismático vía crucis por el barrio del Calaverón. En aquella ocasión, la nueva procesión venía a festejar también entonces el medio siglo de vida de la hermandad penitencial, pero poco a poco se ha convertido en un gran reclamo en una jornada, el Lunes Santo, que anteriormente a 2004 estaba en blanco en la Semana Santa de la capital. De alguna manera, esta incorporación sirvió como punto de inflexión a unas celebraciones, que ya en el año 2008 obtuvieron el reconocimiento de la Junta de Castilla y León como Fiesta de Interés Turístico Regional, en las que también se añadió la procesión del Domingo de Resurrección con las tallas del Cristo Resucitado y la Virgen de la Alegría. Ferrero, no obstante, pone el énfasis en esa visión de grupo que desde lo particular, hace que las mejoras en cada una de las ocho cofradías redundan globalmente en el conjunto de toda la Semana Santa soriana. A la suma de nuevos pasos, como la Verónica de la Cofradía de Las Caídas de Jesús en el año 2015, y procesiones se ha unido también el trabajo en otros aspectos como el acompañamiento musical. «Es otro elemento que le da una ambientación muy importante y que ayuda a vivir las procesiones en una atmósfera más atrayente», insiste el hermano mayor de La Flagelación del Señor.

Los ensayos con las bandas de tambores y cornetas se han adelantado en muchos casos incluso al mes de septiembre u octubre. Pero también se han introducido nuevos instrumentos (carracas, bombardinos...) y, sobre todo, un nuevo repertorio de marchas procesionales, algunas de ellas composiciones compuestas 'ex profeso' para las propias cofradías o pasos de las mismas. 

Como asegura el presidente de la Junta General de Cofradías, todavía hay mucho margen para que la Semana Santa de Soria siga creciendo. Una de las nuevas líneas de trabajo que se abre ahora es la mejora de los pasos procesionales, un camino que ha iniciado este año La Oración en el Huerto, pero que, asegura   José Damián Ferrero, van a seguir otras hermandades penitenciales en los próximos años, sin descartarse la incorporación de nuevos pasos o la ampliación de nuevos actos como el Iter Orandi. Eso unido a otras actividades complementarias, como las exposiciones fotográficas o de dibujo escolar, que en esta edición ha recibido 1.686 obras, de Infantil a Bachillerato, animan a seguir trabajando por una Semana que se organiza y prepara realmente durante todo un año.