La depuradora de Soria encara su recta final

A.P.L.
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Accedemos al túnel del emisario, donde la máquina ha excavado 2,2 de los 5 kilómetros que conectan la nueva EDAR con la red de Soria. Las obras de la planta concluirán en primer lugar, en diciembre

La depuradora de Soria encara su recta final - Foto: E.G.M

La EDAR Sinova entrará en funcionamiento en Los Rábanos dentro de un año, según las previsiones de Aguas de las Cuencas de España (Acuaes), aunque para establecer plazos hay que tener en cuenta que es una obra de gran complejidad técnica en la que entran en juego factores como la meteorología o las características del terreno. Sobre las tres partes diferenciadas del proyecto, la planta depuradora alcanza el 86,4% de la ejecución y estará terminada a finales de año; el emisario está al 70% (en el caso del túnel sería del 45%), por lo que se prevé que esta obra concluya en verano de 2024; y la incorporación de caudales (con varias actuaciones en los colectores en enlace) se encuentra al 68%, con lo que podría terminarse en marzo del próximo año. Tras finalizar la obra del túnel con el desmantelamiento de la máquina y las vías, todo funcionaría en noviembre y habrá un periodo de puesta en marcha de 12 meses, avanzan desde Acuaes. A la vez, se acondicionará la antigua depuradora como parque con senda botánica incluida. 

La inversión en este ambicioso proyecto, que vio la luz en 2019 con la firma del convenio con Acuaes tras dos décadas de polémicas entre administraciones, ha sido de 60,5 millones de euros, financiados con fondos FEDER(se contempló un 35% en el convenio pero se estima que aumente al 50%) y aportaciones del Ayuntamiento de Soria y la Consejería de Fomento y Medio Ambiente de Castilla y León a partes iguales. Las nuevas instalaciones en el término de Los Rábanos, ya acordes con la directiva europea 91/271/CEE y cumpliendo los requisitos en eliminación de nutrientes como algo obligatorio al ser una zona declarada como sensible, están diseñadas para prestar servicio a 135.000 habitantes de Soria y Los Rábanos (ampliable a 180.000 habitantes) y para llegar a un caudal punta de tratamiento de 48.000 m3/día. 

La ejecución ha sufrido algunos retrasos por la dificultad del proyecto, en el que trabajan unas 200 personas, y precisamente la ubicación en Los Rábanos incrementó el presupuesto por la necesidad de construir un túnel. Además, se apostó por construir la EDAR aguas abajo del embalse para mantener con más calidad el agua del mismo y evitar vertidos irregulares, entre otras cosas. El túnel permite llevar agua a la depuradora hasta 12m3/seg. e incluso más, con lo que se evitan vertidos en periodos de lluvias a la zona del embalse y se garantiza la calidad de las aguas. El agua en la nueva depuradora tiene un tratamiento muy superior al de las instalaciones actuales y mejora notablemente la calidad del agua vertida al Duero. Es una gran diferencia respecto a las actuales instalaciones de La Rumba.

El Día de Soria, gracias a Acuaes,  ha tenido la oportunidad de visitar las obras y comprobar su avance, así como las dificultades que presenta la construcción del emisario de cinco kilómetros desde Los Rábanos hasta la capital por las fracturas que presenta el terreno. En esta parte funciona la tuneladora, con tres turnos de 35 personas de las que una docena están trabajando dentro durante 12 horas seguidas, abarcando las 24 horas del día. Julio Salgado, responsable de Gestión de Proyectos y Obras de Acuaes y director de esta actuación, nos guía en el recorrido aportando datos técnicos de gran interés sobre la ejecución y las novedades que introducen las instalaciones en depuración biológica y diseño de las edificaciones, conectadas por una galería subterránea. 

La primera parada es la oficina de asistencia técnica instalada en el pueblo de Los Rábanos, donde el equipo realiza un exhaustivo seguimiento de la obra. El ingeniero muestra el plano del túnel en una de las paredes y señala el trayecto desde la EDAR, haciendo un recorrido en curva, hasta la desembocadura del río Golmayo, al tiempo que muestra el avance de los cerca de dos kilómetros y las fracturas que están retrasando los trabajos. «Son zonas de geología muy cambiante, inicialmente cruzamos una zona de calizas y nos dio problemas debido a su gran fracturación. Después nos encontramos una zona de conglomerados, con arcillas y areniscas en la zona intermedia (de Los Rábanos a la zona paralela a la playa del embalse) y ahora ya nos encontramos por debajo, la zona con más cobertura a a más de 100 metros de profundidad en la zona intermedia del trazado. Llevamos más de 2,2 kilómetros de los 5 totales y, si se mantienen los condicionantes actuales, este mes llegaremos a la mitad porque en octubre tuvimos buenos rendimientos, llegando en algún caso a 20 metros al día, aunque lo ideal sería superar esa longitud», detalla Julio Salgado, porque los anillos de dovelas miden 1,20 metros y lo ideal es superar la docena al día». «Por encima del rendimiento medio se van compensando los días que se para por averías o mantenimientos programados», añade. 

Sobre las fracturas, estaban ya previstas a 1,5 kilómetros de Soria, en una vaguada muy marcada en lo que es el monte, «pero todo el terreno está muy fracturado y en algunos casos, en los cambios de material, aunque sean impermeables, comunica las capas de agua con la zona del túnel, si se mantiene a una velocidad de 1,20 metros/hora (lo que sería 1 anillo/hora) no da tiempo a comunicar las capas freáticas». El agua subterránea influye más que las precipitaciones de esta época del año porque no hay comunicación con el agua superficial. Pone como ejemplo donde empieza el túnel, porque el emboquille se encuentra más abajo del nivel del río y aún así no hay entrada de agua ni nacientes de nivel freático, el agua existente entra en algún talud, como filtración del arroyo Villarejo. 

DENTRO DEL TÚNEL/LAS DOVELAS QUE FORMAN LOS ANILLOS

En la parte de abajo de la EDAR, tras colocarnos el equipo de seguridad para acceder al túnel, observamos la intensa actividad que se desarrolla.En ese momento se están preparando los seis vagones de material, operarios y extracción de tierra, además de la locomotora, con su propio conductor. Cerca está el pozo donde se deposita la tierra, que se va retirando según se avanza dentro; y el almacén de material y repuestos, que se manipulan con una grúa. En los equipos técnicos se cuenta también con topógrafos y geólogos, además de trabajos «muy especializados» para gestionar la tuneladora y reparar la máquina. Hay trabajadores de Madrid, Asturias, Galicia, Burgos, Cantabria, La Rioja y Soria, entre otros lugares.

Una vez en la vagoneta, avanzamos por las vías hasta el final de la tuneladora, que mide 120 metros. Desde allí caminamos por el pasillo lateral de la máquina hasta casi la cabeza, donde descarga el tornillo de tierra y se montan las dovelas (piezas numeradas que forman el anillo) dentro del escudo de chapa de la propia tuneladora. «El material de la excavación se deposita por la parte de atrás en una cinta, que lo transporta por arriba y lo deja en unas vagonetas que salen en el tren al exterior», comentan los responsables de la obra. Igualmente, las dovelas llegan de tres en tres en plataformas dentro del vagón, como las vías que hay que ir introduciendo para prolongar el recorrido de los trenes y otros materiales para inyectar en el frente o piezas de repuesto. «En cada excavación sale tierra, pero si hay agua en una maniobra no llega y hay que sacar más material, por lo que se ha introducido un cambio californiano, un cambio de vía dentro del túnel, para lograr una mayor eficiencia del proceso.Así, puede haber un tren dentro, a más de un kilómetro, y meter otro a la vez», detallan. Hay en servicio cinco locomotoras, por lo que se pueden tener dos trabajando dentro e ir preparando otras en el exterior.

En la oficina nos han mostrado imágenes de la cabecera de la máquina, con 20 discos azules que son las herramientas de corte que excavan el túnel por presión en el giro. El director explica que otro de los problemas con el que se están encontrando es un desgaste mayor de lo previsto «porque las areniscas y el agua hacen que estos discos se consuman y se afilen y ya no son operativos porque no tienen que cortar como un cuchillo, sino por presión». Si se preveía hacer diez cambios en todo el túnel, ya se han hecho todos a casi la mitad. Los discos están hechos de tungsteno y pesan en torno a 80 kilos.«Cuando se estropean y se tienen que cambiar -todos a la vez para que la máquina trabaje mejor- se precisan dos trabajadores al frente, con la dificultad y el retraso que esto conlleva», indican.

Sobre el funcionamiento de la tuneladora 'Saturia', la tierra o la piedra entran por los agujeros de la cabeza de corte y pasan al tornillo sin fin. «Dejas siempre amontonada la tierra en la punta del tornillo para que no entre el agua. Si hay dos atmósferas de presión de agua, son 20 metros de columna, y cuando se abre el tornillo para descargar el material se mete el agua con fuerza y produce ensuciamiento en la zona de trabajo.Es otro de los problemas que tenemos», concreta el experto, añadiendo que requiere que una limpieza por parte de los operarios con medios muy artesanales. Además, cada 150 metros de avance se instala un cable de alta tensión y tiene que parar, aprovechando para revisar las piezas de corte. «Cualquier operación es un mundo», añade destacando la complejidad del trabajo del emisario, que acapara 35 de los 60 millones de inversión del proyecto.  Al ver el lugar, somos conscientes de estas dificultades, que desde Acuaes van plasmar en un vídeo para darlas a conocer junto al resultado. Hay 12 personas que están permanentemente dentro, en turnos de 12 horas, además de mecánicos y electricistas. A nuestra pregunta sobre el trabajo dentro durante tantas horas un operario responde que «todo es acostumbrarse» a factores como el poco espacio y la poca luz, entre otros.

Avanzando, llegamos junto al área de mandos, donde dos operarios controlan todos los aspectos del trabajo automatizado de excavación y colocación de los anillos del emisario. Las nuevas tecnologías permiten que los responsables de la obra puedan seguir el avance desde sus propios dispositivos móviles, por lo que están al tanto de cualquier contratiempo. 

«Las piezas de los anillos no son iguales y tienen un orden.Al ser un proceso automatizado e informatizado la máquina lee los números y las coloca en su posición.El erector levanta las piezas, que llegan de tres en tres en la vagoneta, y la astronave las traslada a la mesa, con capacidad para doce piezas, antes de colocarlas en la chapa para avanzar en la tubería», comenta el director de la obra reiterando los problemas que supone la suciedad del barro por las filtraciones. Las dovelas siempre van solapadas con juntas en los cuatro lados y trasladadas, por lo que el anillo no lleva una línea de juntas uniforme. 

En este proceso se excavan 1.200 mm. de avance pero se llega a una longitud de gatos de 1.700 mm. para poder encajar bien las piezas, la excavación tiene 4.000 mm. de diámetro. «Cuando se coloca un anillo, la máquina inyecta un componente, mezcla de mortero y acelerante de  5 segundos, para sellar. Si se mantiene la entrada de agua, hay que reinyectar después. Además, lleva un cierre estanco con cepillos de grasa», pero también hay cepillos para engrasar las piezas. En la visita no se puede ver el terreno porque no se puede acceder a la parte delantera de la tuneladora, estamos dentro del anillo o el escudo o protección de la chapa a 60 metros bajo tierra, pero la profundidad varía en distintos tramos del trayecto.   

PLANTA INNOVADORA/DISTINTAS ÁREAS

Tras salir del túnel, nos acercamos a la planta depuradora. Las obras comenzaron en septiembre de 2021 con el movimiento de tierras, aunque hubo un retraso de un par de meses por la afección de la línea eléctrica que cruzaba la parcela, y terminarán a final de año porque quedan solo remates de carpintería, electricidad e iluminación. «Esta planta no tiene nada que ver con la tecnología de la planta actual de Soria», indica el responsable de la obra detallando, entre otras características, que todos los edificios «van a estar comunicados por una galería de servicios». «Es un pasadizo de tres metros de ancho donde se recogen los tubos y cables, en lugar de estar en zanjas enterrados», detalla. Otra de las novedades es que en la cubierta del edificio de control se instalarán placas fotovoltaicas y en el de deshidratación hay un motogenerador de biogás. «Entre las dos instalaciones produciremos entre un 15-20% de la energía demandada», avanza Salgado.  

El edificio principal, al que accedemos en primer lugar, es el de pretratamiento y en el exterior se encuentra la decantación primaria y de tormentas y se dispone de un edificio independiente de control. Allí nos explican que la línea de agua cuenta con un tratamiento biológico, que prosigue con el depósito de agua tratada y con el vertido al río. En la línea de fangos se obtienen fangos primarios de la decantación y fangos biológicos del SBR, que van a la zona de espesamiento, con sistemas de tratamiento gravedad flotación. Una vez se concentran, se bombean a los digestores donde se trata el fango y se produce el biogás. 

«La salida se realiza por el depósito de agua tratada, que usamos para los servicios auxiliares, y por exigencia de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) para tener un lugar donde el agua saliera permanentemente. El volumen de este depósito es de más de 1.000 m3, lo tenemos regulado para que siempre salga agua porque el proceso SBR es secuencial y no trabaja en continuo, sino periodos alternos. Si hubiera cuatro podrían solaparlos y tener las 24 horas trabajando y vertiendo agua, pero al ser impar hay un periodo que no se vierte. No es que no estés depurando, sino que el agua está en su proceso en su sitio», concreta Salgado haciendo referencia a que hay un depósito con agua tratada con una salida más pequeña, que hace regular el caudal de salida.El agua se usa para otros procesos, como baldeos o dosificaciones de polielectrolítico. En la visita recorremos la galería y el sótano de espesamiento, el área de deshidratación, la cubierta para ver la zona de digestión y el centro de motores, además de talleres, donde se está ejecutando la tabiquería.

Julio Salgado, con el resto de ingenieros, nos muestra en el edificio de pretratamiento un proceso específico para camiones de fosas sépticas, purines o limpieza de alcantarillado. «En las plantas viejas se deposita en la cabecera y las piedras acaban pasando por todos los equipos, pero aquí se vierte y con un tromel y un tornillo se separan ya los materiales gruesos. Vemos el pozo de llegada, de gran profundidad, que comunica con el tubo, y el alivio por si hubiera excedentes y la EDAR no pudiese tratar más. «El agua tamizada saldría a un lateral y se iría al río. Los excedentes serían por encima de 1,7m3/seg. y tras haber almacenado más de 8.000 m3 en el túnel. Lo que viniera a mayores rebosaría ahí. Pero primero se trata hasta 1.700m3/seg. y lo que venga a mayores se iría almacenando hasta los 8.000 m3», detalla sobre este sistema. El pozo de gruesos dispondrá de tapas y en ellos se recogerá la suciedad de mayor tamaño con una cuchara, utilizando el puente grúa. «Lo que viene pesado, los gruesos,  decanta y con la cuchara bivalva se desplaza a un contenedor directamente», apunta el especialista, detallando que hay dos líneas de estos deshechos.Además, hay rejas que retienen «cualquier cosa de más de 6 centímetros», aunque sean flotantes, como plásticos y toallitas higiénicas. 

El material se levanta y se transporta por el tornillo, que lo saca a una prensa, donde escurre el producto que vuelve otra vez a la depuradora compacto. Hasta ahí pasa el agua por gravedad. Después se pasa al bombeo, donde las bombas elevan el agua para su tratamiento. Hay dos pequeñas, una en cada foso, que son suficiente para el caudal medio de Soria, en torno a 250-260 l/seg., aunque el día que funcione con lluvia se subiría a 1.700 l/seg. y tendrían que funcionar otras dos más grandes. 

El equipo nos enseña también en la visita los lavadores de arena, «la idea es meter la que se saca de los desarenadores más la que se obtiene en el área de fosas sépticas y lavarla para tratar la materia orgánica y que pueda ser reutilizada la arena». Vemos los desengrasadores y desarenadores, una parte importante de la planta, con las prensas y los tubos de desodorización. «Algo que hemos implementado en las desodorizaciones en las últimas depuradoras es la tipología de tratamiento, que no es químico sino biológico y que es bastante eficaz y no consume reactivos (solo energía eléctrica y recirculación de agua de la propia planta). La misma agua tratada de la depuradora se crea la biología con fango de la depuradora y se alimenta a los organismos con agua tratada y aire», subraya Julio Salgado. Otra novedad son los barridos de aire limpio, con la instalación de tubos y ventiladores de aire limpio que empuja el aire a las rejillas que lo aspiran. Se mete aire limpio y sale aire viciado para su tratamiento. Se mejora la calidad ambiental para los trabajos», expone. Además, se opta por tramex «para tener más confinado el tema de la producción de malos olores».

La galería que comunica los edificios es otra de las curiosidades de esta planta. Hay salida de emergencia y allí se ubican sistemas como sensores, tuberías de olores, instalaciones de bombeo... «Todo está automatizado e informatizado, con equipos de medición» y se apuesta por las nuevas tecnologías en instalaciones innovadoras como la de Soria. Podemos ver bajo el edificio de pretratamiento la instalación de bombeo de fango espesado hacia tamices y decantadores, de fango biológico hacia dos espesadores de flotación y los fangos espesados hacia un depósito mezcla, que se bombea a los digestores, saliendo las impulsiones. Los escurridos van por tuberías a la cabecera de planta, por lo que los circuitos están todos registrados en el sótano. Finalmente, nos acercamos a la sala eléctrica y a la cubierta del edificio de fangos, donde nos muestran el área de digestión y el gasómetro.

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