La Junta estudia la presencia del castor en el Duero

A.I.P.
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Son tres los puntos de la provincia soriana en los que habita el roedor, ya que también está presente en el río Jalón y en la zona de Tierras Altas

La Junta estudia la presencia del castor en el Duero

El Servicio Territorial de Medio Ambiente de la Junta en Soria, a través de los agentes medioambientales, desarrolla un trabajo de estudio para confirmar la presencia del castor europeo en el río Duero a su paso por Soria, algo que ya se ha constatado, que incluye el seguimiento de la especie para evaluar el número de ejemplares que habita en estas aguas. De los estudios que se están llevando a cabo en el río Duero en torno a la población de castor fiber se da cuenta a la Consejería de Fomento y Medio Ambiente del Gobierno autonómico.

De esta forma, se corrobora de forma oficial lo que ya captaron hace unas semanas las cámaras de fototrampeo del fotógrafo soriano Valentín Guisande, tal y como publicó El Día de Soria en su edición del fin de semana 15 y 16 de enero. En las fotografías [como en la que acompaña a esta información] se veía claramente a esta especie protegida, del que no había rastro en el Duero soriano desde 1850, así como troncos cortados como lapiceros, que es la forma de roer del castor europeo, así como otros más gruesos de los que también se había alimentado.

Así las cosas, el castor europeo habita ya en tres zonas de la provincia de Soria, ya que con anterioridad estaba confirmada su presencia en el río Jalón (Santa María de Huerta y Arcos de Jalón) y en la comarca de San Pedro Manrique, en el cañón del río Añamaza.

desplazamiento. Una de las incógnitas que quizás puedan aclararse en este estudio de los agentes medioambientales es de dónde ha podido acceder el ejemplar de castor europeo fotografiado hasta el río Duero. Una de las hipótesis barajadas por el fotógrafo Valentín Guisande, tal y como señaló en su día a este medio, es que podría haberse desplazado desde el río Rituerto, afluente del Duero.

Hay que recordar que esta especie autóctona desapareció hace siglos por la acción de los cazadores furtivos y la presión humana, ya que la carne, piel y glándulas son muy apreciadas.