Las residencias rurales acusan hasta un 15% de vacantes

A.I.P.
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Tras la pandemia, los centros privados se adaptan a un cambio de demanda orientando a estancias temporales. En la capital, la ocupación es casi completa

Residencia Manuela, del Grupo Latorre - Foto: Eugenio Gutiérrez

Las residencias de mayores ubicadas en el medio rural antes de la pandemia ya asumían, en su mayor parte, un porcentaje de vacantes relevante. El Día de Soria publicó a finales de diciembre de 2019 un reportaje que concluía que la ocupación en los centros geriátricos de la capital era completa, mientras que en los pueblos se situaba en el 12%.  Dos meses y medio después, la covid lo cambió todo, especialmente en las instalaciones sociosanitarias. En la actualidad, según advierten tanto desde la Asociación Soriana de Atención a la Dependencia (ASAD) como los grupos empresariales que gestionan buena parte de   estas residencias, el volumen de vacantes no es desorbitado en los pueblos, entre el 2% y el 15%, dependiendo de la zona, mientras que los centros de la ciudad están casi al completo. Eso sí, sin lista de espera.  

Varios son los factores que dibujan este escenario. Por una parte, en los últimos tiempos han crecido las estancias temporales en las residencias, por lo que la rotación en las plazas es notable. Y, por otra parte, influye el panorama demográfico de la provincia. A todo ello, hay que añadir las dificultades para encontrar personal y la mayor demanda de servicios a domicilio, que en los pueblos suelen prestarse desde los mismos centros residenciales.

Así las cosas, el Grupo Latorre, con más de tres décadas de experiencia en el sector, gestiona tres residencias en la ciudad de Soria (Fuente del Rey, Manuela y Latorre) y otras cinco en el medio rural (Vinuesa, Serón de Nágima, Berlanga de Duero y dos en El Burgo de Osma), además de otra en Quintanar de la Orden (Toledo). En total, 590 camas en la provincia de Soria (casi  una cuarta parte de la totalidad de las plazas).

En Vinuesa y Berlanga de Duero, las residencias del Grupo Latorre tienen una ocupación del 100%; en Serón de Nágima, por encima del 95%; y en El Burgo de Osma, en torno al 90%. En el caso del municipio burgense, Eugenio Latorre apunta a que en esa zona existen cuatro centros residenciales y en San Esteban de Gormaz, a solo 12 kilómetros, la residencia Virgen del Rivero con 90 plazas públicas.

«Ahora mismo se trabajan muchas situaciones de urgencia, tanto en Soria capital como en los pueblos, bien sociales o por enfermedad. Esto da pie a tener mucha estancia temporal, aunque en algún caso acaban siendo definitivas por la edad de los usuarios. Hay quien viene a una recuperación, tiene 92 años y la situación deriva en una estancia permanente. Pero, principalmente, el tipo de residente de ahora  responde a esas urgencias. Antes de la pandemia era otro tipo de usuarios, estancias más definitivas», resume Eugenio Latorre, propietario del complejo empresarial.

Por su parte, el presidente de la Asociación Soriana de Atención a la Dependencia (ASAD), Francisco Javier Sanz, considera que no es el peor momento en cuanto a desocupación de las residencias y que hay «pocas vacantes». Esta entidad agrupa a 16 de los 35 centros residenciales de la provincia.

«Las que he sondeado en pueblos están casi al 100% y otras veces no ha sido así [...] En la residencia en la que estoy, con 145 plazas, y en las de alrededor la ocupación será del 98% [...] Después de la pandemia tuvimos una etapa más floja, pero ahora, no», asevera Sanz.

Coincide con otros representantes del sector en que, después de la emergencia sanitaria de la covid, se ha acentuado el hecho de que las estancias medias sean más cortas, ya que el mayor volumen de ingresos corresponde a recuperaciones tras hospitalizaciones o intervenciones quirúrgicas y los usuarios acceden a los centros a una edad muy avanzada. «Suelen tener grado II o III de dependencia. Está claro que hay más demanda por altas hospitalarias que por que los usuarios vengan porque sí, con lo cual los periodos son más cortos», advierte.

En el caso del Grupo Mimara, que en poco más de dos años ha asumido la gestión de cinco residencias en la provincia (Tardelcuende, Almazán, San Pedro Manrique, El Royo y Valdeavellano de Tera), el responsable de  Comunicación, Javier Alarcón, sostiene que el porcentaje de ocupación oscila entre el 87% y el 94%, aunque hay dos dependencias, las de Tardelcuende y Almazán, que apenas anotan vacantes. De hecho, en la residencia adnamantina Campos de Castilla se está acometiendo un proyecto de ampliación. Entre las cinco residencias suman 250 plazas asistenciales.

«San Pedro Manrique es la más flojita en cuanto a ocupación por la necesidad de profesionales, ya que ofrecemos las plazas de acuerdo a la disponibilidad de personal. Está claro que los centros que están más cerca y con mejor acceso con la capital tienen más demanda», sostiene.

En cuanto al cambio de modelo tras la pandemia, Alarcón pone de relieve que en el Grupo Mimara (en España cuentan con más de 1.700 plazas) han observado que hay «más interés» por ingresos tras una operación quirúrgica, rehabilitación o apoyo psicológico. «Muchas estancias temporales pasan a definitivas, también porque existe ese recelo por las residencias después de la pandemia y una vez que están aquí ven que están bien y cuidados», apostilla.

Asimismo, el delegado de Servicios Sociales de Clece en Castilla y León, Asturias y Cantabria, José Manuel Millán, hace hincapié en la diferencia entre ciudades y pueblos. Esta empresa gestiona la residencia El Parque en Soria, que «casi siempre está al 100%», y Virgen de Olmacedo en Ólvega, «con un 15% de vacantes, aproximadamente». Sobre la residencia moncaína, Millán admite que el hecho de contar a pocos kilómetros con el centro residencial de la Diputación en Ágreda es otro de los motivos de la desocupación en Ólvega. «Es difícil competir, si a cinco kilómetros cobran la mitad, tiene más de 100 plazas y la nuestra es pequeñita, de 36-38, pues es lógico que los usuarios se decanten por la pública», puntualiza.

Cabe poner el acento en las diferencias entre comunidades autónomas que refiere el representante de Clece. José Manuel Millán manifiesta que son realidades distintas. Por ejemplo, en Cantabria las residencias que gestiona Clece están prácticamente llenas, ya que la mayoría tienen plazas concertadas. «Si pides una plaza te la dan, donde sea», matiza. Sin embargo, en Castilla y León la Junta funciona a través de ayudas vinculadas, lo que favorece la elección de centro, con la contrapartida de que hay más vacantes en algunas residencias respecto a otras.

«En Soria hay un exceso de plazas en comparación con la población que hay. Esto genera precios bajos en unos entornos muy difíciles. El sector está sufriendo mucho y veremos el cierre de centros porque, a la falta de profesionales, se une un número de plazas vacías y no se pueden actualizar los precios», argumenta el delegado de  Servicios Sociales Clece.

COBERTURA DE PLANTILLAS. Los representantes de los grupos empresariales dedicados a la atención de mayores en residencias reiteran, una vez más, las dificultades a las que se enfrentan para cubrir sus plantillas. «Claro que tenemos problemas para encontrar trabajadores. En nuestra provincia, pasa en todos los sectores. Colaboramos con acciones formativas y ayudamos con prácticas en nuestro sector, lo que facilita muchas veces contar con empleados que hacen las prácticas con nosotros y cuando obtienen el título, se quedan. Es nuestro nicho para tener trabajadores, pero está complicado», resume Eugenio Latorre.

Sin embargo, mientras en otras empresas es más complejo cubrir las plantillas en las residencias rurales, en el Grupo Latorre admiten que tienen «más complicaciones» en la capital que en los pueblos, donde disponen de un personal «bastante estable», lo que a juicio del propietario, redunda en la calidad del servicio.

«Hay una carencia de personal en todos los ámbitos y en los pueblos es mucho más difícil, sobre todo, en el caso del personal sanitario y técnico. Nosotros tenemos algunos profesionales, tanto en Ólvega como en Soria capital, de Andalucía, pero ¿cuánto durarán? Y pagamos por encima de convenio, por eso vienen, pero es lógico que si encuentran algo más cerca de su lugar de origen, se marchen», afirma José Manuel Millán, de Clece.

El presidente de ASAD, Francisco Javier Sanz, considera que hallar personal para las residencias es el principal escollo que debe salvar el sector. Lamenta que cada vez es más costoso sustituir una baja o unas vacaciones. A su juicio, las soluciones pasan por que el personal se forme y se titule en las propias residencias, como antes. «Por ejemplo, yo estoy en Arcos de Jalón y no es normal que una persona que esté aquí tenga que ir al CIFP Pico Frentes a formarse», aduce.

Otra de las cuestiones a las que apunta Sanz es el tema de las ayudas de funcionamiento. «Creo profundamente en esto, pero como está en Finlandia o Suecia, no lo que nos han dado a Soria. De esta manera no podemos traer gente a los pueblos, está claro. A todo el mundo se le llena la boca con la España vaciada, pero no le interesa a nadie, solo a los que vivimos aquí», zanja.

En el caso del Grupo Mimara, su responsable de Comunicación, Javier Alarcón, subraya que al inicio del año, la empresa pone en marcha un plan de formación que responde a las necesidades en materia laboral que se detectan en el balance del final del ejercicio anterior. En cualquier caso, reconoce que existen dificultades para conseguir empleados con la titulación exigida.

CENTROS MULTISERVICIOS. Otro de los aspectos que manifiestan los representantes de las empresas privadas es que cada vez prestan más servicios a mayores que continúan viviendo en sus domicilios.

El presidente de ASAD recuerda que las residencias de la tercera edad son centros multiservicios desde hace más de una década, pero destaca que a raíz de la pandemia ha crecido la demanda de estas prestaciones.

«Puede venir gente a comer a los centros, llevamos comida a domicilio, hay gente que viene solo a rehabilitación tanto cognitiva como física... Todo esto se ha abierto mucho, son los SPAP,  Servicios de Promoción a la Autonomía Personal. Está muy bien porque permite a los usuarios permanecer más tiempo en su domicilio», abunda Sanz.

Cabe aclarar que no todos los centros de mayores de la provincia ofrecen este tipo de servicios a usuarios que no residen en los mismos.

ÁGREDA Y EL BURGO DE OSMA. La Diputación Provincial de Soria gestiona dos residencias, Nuestra Señora de los Milagros en Ágreda y San José en El Burgo de Osma. «Ninguna está al 100% de ocupación, pero hay diferencias entre ambas», segura el diputado de residencias, Juan Ramón Soria.

Las instalaciones agredeñas cuentan con 106 plazas (dos en reserva) y 31 de diciembre de 2023, según los datos proporcionados por la institución provincial, 102 estaban ocupadas (97 al inicio del año pasado). A lo largo del ejercicio pasado se registraron 30 altas y 25 bajas, indican las mismas fuentes.

En Nuestra Señora de los Milagros existen diez solicitudes en tramitación: dos en espera de autorización judicial de ingreso; cuatro en estudio, tramitación y/o falta de resolución de dependencia; una en espera de completar de completar la documentación; una en lista de espera; y están pendientes todos ingresos para esta semana y la siguiente.

Respecto a la residencia San José, el diputado diferencia entre las plazas geriátricas, al completo, y las de psiquiatría y discapacidad, con casi un 58% de vacantes.

En concreto, en la sección geriátrica las 41 plazas, a 31 de diciembre, estaban ocupadas. Durante el pasado año se tramitaron ocho altas, dos bajas y cinco residentes pasaron a la unidad de psiquiatría.

En cuanto a la instalación de psiquiatría y discapacidad, de las 95 plazas, al terminar el año, había 54 residentes. Hubo cinco traslados desde geriatría, como se mencionaba en el párrafo anterior, dos bajas y ningún ingreso.

La residencia San José, informan desde la Diputación, tiene en estos momentos cuatro solicitudes sobre la mesa: una en espera de subsanación, otra en tramitación administrativa; y dos en lista de espera.

Además, el organismo provincial tiene plazas concertadas con otros centros. En Nuestra Señora de las Mercedes de El Royo (gestionada por Grupo Mimara), al finalizar 2023 estaban ocupadas tres de estas plazas (cuatro cuando comenzó el año). Sin embargo, no hubo variaciones en Nuestra Señora de la Vega de Serón de Nágima (una plaza ocupada); ni en otras dependencias fuera de la provincia, como son el Centro Asistencial San Juan de Dios de Palencia (ocho plazas); Hermanas Hospitalarias Centro San Luis, también en Palencia (cuatro plazas); y San Juan de Dios en Lérida (una plaza).

La Diputación Provincial tiene presupuestado para 2024 más de ocho millones de euros para mantener las residencias de mayores y las plazas concertadas. «En nuestros centros no hay apenas estancias temporales, son situaciones personales más complicadas, en muchos casos, incluso algunas judicializadas», matiza Juan Ramón Soria.

Cabe añadir que la institución soriana contempla inversiones por 1,7 millones de euros en las residencias de Ágreda y El Burgo de Osma, iniciativas financiadas por la Unión Europea con fondos NextgenerationEU. La mayor inversión de esta partida va dirigida al proyecto 'Mi Hogar' para personas mayores o con discapacidad intelectual moderada y severa, con un total de 1.242.000 euros. El objeto de este proyecto es acondicionar, por un lado, una sala de 250 metros cuadrados, ubicado en la residencia, para utilizarlo como sala de terapia y otros servicios orientados a crear un ambiente de hogar, y, por otro, reformar el antiguo edificio 'Infantes' de cuatro plantas con unos 110 metros cuadrados de superficie construida, con licencia de actividad para la atención de personas con discapacidad intelectual moderada y severa y personas mayores, y adaptada para habilitar tres unidades de convivencia.

En este sentido, la inversión que se destina a crear espacios que digitalmente favorezcan la comunicación telemática de residentes en cuidados de larga duración dependientes de la Diputación de Soria tiene un presupuesto de 10.000 euros, para ambas residencias, San José en El Burgo de Osma y Nuestra Señora de los Milagros en Ágreda.

Por otra parte, la Diputación ha dotado a sus residencias de sistemas de energía renovable gracias a la instalación de placas solares fotovoltaicas que supondrá un ahorro.

LISTA DE RESERVA. La Junta de Castilla y León cuenta con dos residencias públicas, además de unas 60 plazas concertadas (datos de 2022). Según figura en la página web serviciossociales.jcyl.es, a 15 de diciembre de 2023 la residencia de Los Royales de la capital (con 195 plazas) tenía una lista de reserva de plazas de asistidos con 30 solicitudes, mientras que en el caso de Nuestra Señora del Rivero en San Esteban de Gormaz (con 90 plazas), en el listado figuran un total de 25 peticiones. La provincia de Soria dispone de 432 plazas públicas en las residencias de la Junta y la Diputación (17,3% del total) y alrededor de 70 plazas concertadas (2,8%).

RATIO. 11,1 es el ratio de plazas residenciales por cada 100 habitantes en la provincia de Soria, por lo que encabeza el ránking en España (4,2) y en Castilla y León (7,7), según el último informe del Laboratorio de Envejecimiento en Red publicado por el CSIC (Centro Superior de Investigaciones Científicas) en noviembre de 2023.

Según el mismo informe de CSIC, la provincia de Soria cuenta con 2.497 plazas, mientras que hace una década se cifraban en 2.393 y en 2007, en 2.223. Es evidente, que en estos años ha habido un aumento, sin embargo, se ha producido en plazas privadas (1.398 en 2022; 1.201 en 2012; y 1.054 en 2007), mientras que hay menos públicas-concertadas (1.099 en 2022; 1.192 en 2012; y 1.169 en 2007).