El nuevo frontenis del siglo XXI

Ical
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Al menos 23 localidades de la provincia cuentan con esta infraestructura que tiene un coste que puede rondar los 40.000 euros

El nuevo frontenis del siglo XXI - Foto: Concha Ortega (Ical)

A finales del siglo pasado no había ayuntamiento soriano que escapara de la moda de concurrir a los Planes Provinciales de la Diputación para conseguir fondos para construir pistas de frontenis. No había Junta de Gobierno Local en la Diputación en la que no se aprobaron fondos para tal fin. Los frontones pasaron a formar parte del paisaje urbano del medio rural más despoblado de España.

Las pistas de pádel han llegado ahora a acompañarlas. Dicen que es un deporte que invita a la sociabilidad, que se juega "de forma aceptable", desde el principio, e idóneo para las personas con sobrepeso. Sea por lo que sea cada vez más hay más ayuntamientos que dotan al municipio de estas pistas. Desde los más pequeños como Suellacabras o Pozalmuro hasta el más grande de la provincia como Almazán.

Sólo el Grupo de Acción Local del noreste de Soria, Proynerso, otorgó tres subvenciones a las localidades de su zona de influencia. En concreto, recibieron la mitad de los 40.000 euros que costaron los ayuntamientos de  Dévanos, Pozalmuro y Noviercas. En su zona de influencia son al menos cinco los pueblos que cuentan con esta infraestructura.

La fiebre del pádel ha llegado a Soria quizás con retraso respecto al resto de localidades de España que aprovecharon el Plan E para su construcción. Eso sí ha llegado con furia. Suellacabras, Pozalmuro, Ólvega, Ágreda, Almazán, Ambrona, Golmayo, Garray, San Leonardo de Yagüe, Fuentetoba, Almenar, Quintanilla de Nuño Pedro, Arcos de Jalón, Blacos, Quintana Redonda, Radona, Navalcaballo, Medinaceli, Villaverde del Monte, Navaleno, Noviercas, Dévanos, Miño de Medinaceli… en todas estas localidades, residan los que residan, tienen pistas de pádel. Esto sin contar la red que dispone el Ayuntamiento de Soria en sus polideportivos y a las que ha sumado las de nuevos barrios residenciales como Los Royales.

En Suellacabras, localidad con 25 empadronados y muy pocos vecinos en invierno, disponen de una espléndida pista de padel. Llama la atención que se realice una inversión en este tipo de localidades al borde de la extinción, sin embargo, su alcaldesa, María Felicidad Gómez, defiende que, a pesar de ser un pueblo pequeño, los residentes y veraneantes tienen el derecho a disfrutar de todo tipo de servicios. Aplica el dicho de "ser pocos no resta derechos".

"En verano y los fines de semana somos bastantes. Me pareció muy interesante porque era un deporte en boga y demandado. Era cuestión de dar otra opción al frontón. En verano podemos llegar a estar 350 y se usa en invierno y en verano. Tiene mucha demanda porque es gratuita y viene gente de fuera. Además los pocos que somos también nos animamos a juntarnos y echar un partido. En Semana Santa organizamos campeonatos", dice.

El alcalde de Almenar (233 empadronados), Amancio Gallego, cuenta que él jugaba al pádel desde hacía mucho tiempo y durante la pandemia se comprobó que era un deporte que tenía aceptación en el medio rural, por el escaso contacto entre los jugadores. En aquella dura etapa se comprobó que la gente de la ciudad optaba por jugar a este deporte en el medio rural.

El Ayuntamiento decidió ubicar la pista de pádel y otra multijuegos al lado de la piscina municipal en 2019. Los usuarios crecían y crecían, sobre todo en verano. "La gente de Ólvega venía a jugar hasta que en su localidad la construyeron. En verano se le da un uso tremendo porque hay mucha población, rondamos los 1.500 personas y ahora no llegamos a los 140, pero los fines de semana llegan los de segunda residencia y la utilizan", relata.

Amancio Gallego subraya que su proyecto iba más allá de construir una pista de pádel al uso, ya que se quiso dotar al municipio de instalaciones deportivas y de recreo con el objetivo de que la gente que viniera a la piscina pudieran practicar otros deportes. "En Almenar la pista está totalmente amortizada y aprovechada. Ahora apostamos por dotar a la zona de un aparcamiento de caravanas".

En invierno la pista está abierta, a excepción de los fines de semana que se debe reservar. En verano los usuarios deben realizar la reserva a través de una aplicación móvil.

El Consistorio contó con una subvención de la Diputación provincial de Soria y el Ayuntamiento llegó a contratar hasta un monitor para que la gente "se moviera" mejor y aprendiera a jugar con profesionalidad.

Antonio Herrero es el gerente del Club Pádel Soria, con cinco pistas 'indoor' y dos 'outdoor', ubicado en la carretera a Burgos. En declaraciones a Ical relata que cuando se hizo cargo de la instalación en 2016 "siempre jugaban los mismos", sin embargo, actualmente ha aumentado de forma exponencial los usuarios, sobre todo, principiantes. "El número de socios se ha doblado", admite.

Para Antonio la única explicación de está euforia por el pádel es que es un deporte "sociable y cuando se prueba es difícil de dejar". "Tu pones a jugar a dos personas a jugar al tenis, el primer día, y se aburren. Tú pones a cuatro personas a jugar a pádel y se lo pasan pipa. Esta es la diferencia", indica.

Asimismo, el gerente recuerda que el pádel ha doblado, desde hace años, el número de licencias federativas al tenis, y precisa que es bueno que haya muchas pistas en Soria "no es un problema que haya afición para sus instalaciones, al contrario".

Afirma que, entre sus ventajas, es un deporte relativamente "barato" que requiere de una equipación normal con unas zapatillas con una determinada suela y una pala, cuyo precio oscila entre los 50 y los 300 euros. "Palas hay de todos los precios y el alquiler de la pista en el club cuesta ocho euros por persona durante hora y media".

Cuidado con las aves

Los ayuntamientos de la provincia han tomado conciencia del impacto medio ambiental que tienen estas instalaciones deportivas y actualmente saben que los edificios acristalados deben contar con las medidas correctoras para evitar la mortandad de aves por colisión en las cristaleras.

De este modo, casi todas las pistas cuentan con "vinilos" para que los pájaros reconozcan que es una infraestructura y no se estampen en las mismas como ocurría al principio.

El ornitólogo y representante de la Asociación Ecologista Asden, Juan Luis Hernández, recalca que las aves no son capaces de ver que hay un cristal, ya que refleja los árboles que están cerca. Por ello, se estampan y mueren. La única manera de evitar de que no refleje pasa porque el cristal tenga un vinilo que cubra toda la superficie del cristal. "En el momento que el ave ve que ya no refleja lo que hay alrededor sino que hay un obstáculo fijo desaparece el problema", señala´.

En Medinaceli (Soria) en 2019 los ecologistas observaron que en la pista de pádel había diez cadáveres de seis especies de aves. Cinco días después se volvieron a encontrar otros dos pájaros muertos. 

Estas cifras hicieron estimar al colectivo que al año mueren 100 aves en Medinaceli, y unas 1.300 en la provincia. "La realidad era mucho más grave, ya que muchos cadáveres eran retirados rápidamente por gatos y córvidos entre otros".

Sin embargo, la situación actual de las pistas de pádel en la provincia no tiene nada que ver con hace tres años. La pista de Blacos, sin estrenar, está "perfecta", según los ecologistas, y la de Suellacabras nada tiene que envidiar a las de las grandes ciudades.