José Luis Bravo

SOPA DE GUINDILLAS

José Luis Bravo

Periodista


Sin coartada

12/05/2024

Mucho me temo, que el final de las acciones legales que paralizaban el desarrollo de la llamada Ciudad del Medio Ambiente, ahora reconvertida en el PEMA, Parque Empresarial del Medio Ambiente, ha dejado sin coartada a los que aseguraron que no salía adelante por el bloqueo premeditado de ecologistas y 'rojeras'. Como tampoco quedaban argumentos para explicar el porqué de los retrasos en el otro gran proyecto de Garray, el ATI, Aeroparque Tecnológico Industrial, ya se está trabajando para que la opinión publica dé por buena la teoría de que se está urdiendo un complot para dinamitar la iniciativa en las altas esferas administrativas de Madrid, cuyos responsables en materia de tráfico e instalaciones aeronáuticas no hacen más que poner pegas a las propuestas que presenta la Diputación Provincial, promotora de la idea. Que yo sepa, nunca jamás, en esta provincia alguien ha reconocido una pizca de responsabilidad a la hora de asumir el retraso, o la renuncia definitiva, a sacar adelante un proyecto. Nadie. Y mucho menos quienes los presentaron con toda la pirotecnia verbal a la que acostumbran algunos salvapatrias con foto incluida.
Que no se cumplan los plazos previstos es lo habitual, por lo que no nos queda más remedio que asumir esta circunstancia como propia de nuestro país, si bien en Soria suele alcanzar dilaciones que acabarían con la paciencia del mismísimo Santo Job, si aún viviera. Y si no sumen los meses que lleva en obras una humilde rotonda en la confluencia de Eduardo Saavedra con la Avenida de Valladolid que gestiona Madrid y luego me cuentan.
Se da la circunstancia de que, a estas alturas la Diputación aún está en fase de adquisición de terrenos para la tan traída y llevada ATI y complementando presupuesto para abordar por fin las obras que ya veremos en qué quedan y sobre todo cual es la operatividad que van a tener en el futuro. Piensen que la idea de darle uso al estilo de Teruel, cuyo aeródromo se dedica con notable éxito a reparación, desguace y aparcamiento de aviones, es un modelo que están intentando aplicar en media España para los megalómanos proyectos aeroportuarios que fracasaron por motivos evidentes hace ya un par de décadas. Castellón, Huesca, Albacete, Burgos, Lérida, León, Logroño y no sé cuantos más, engrosan la lista de los llamados aeropuertos fantasmas de nuestro país. Todos buscan salidas para atenuar la acusación de despilfarro que la ciudadanía tiene en mente cada vez que se los mencionan.
Y aquí estamos nosotros, que no buscamos salidas, sino entradas, en un mercado que, me temo, no va a ser tan fácil como parece. Entre la ineptitud y la burocracia se diluye cualquier expectativa.