Una zanja de riego destruye parte del yacimiento de Pintia

SPC
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"Ha destruido en un día el trabajo de doce años de los arqueólogos", censura el consejero de Cultura, que anunció que la Junta se personará contra el agricultor que ejecutó dicha obra en la excavación vallisoletana

Una zanja de riego destruye parte del yacimiento de Pintia - Foto: Ical

El consejero de Cultura, Turismo y Deporte, Gonzalo Santonja, y el director general de Patrimonio de la Junta de Castilla y León, Juan Carlos Prieto, visitaron en la mañana de hoy el yacimiento de Pintia, localizado en el término municipal de Padilla de Duero (Valladolid), para conocer el estado de los terrenos después de que el pasado jueves un agricultor ejecutara con dos máquinas y "sin ningún tipo de permisos" una zanja para el riego a lo largo de 230 metros de una tierra de cultivo situada en pleno yacimiento, provocando daños irreparables.

Los agentes del Seprona paralizaron las obras tras la denuncia realizada por el director del yacimiento y del Centro de Estudios Vacceos Federico Wattenberg, Carlos Sanz, y hoy Santonja confirmó que la Junta se personará en la causa contra el responsable de esta "fechoría" que ha causado "muchísimo daño", destruyendo "en una mañana el trabajo realizado por los arqueólogos en los últimos doce años". "Hay que respetar las leyes y, si alguien las infringe, el estado de derecho tiene mecanismos para defenderse. En este caso ha intervenido el Seprona, la denuncia está cursada y nosotros vamos a hacer un informe exhaustivo y vamos a reclamar los daños que se hayan producido", explicó.

"Hay muy pocos yacimientos de esta entidad en todo el país, que abarquen desde la Edad del Bronce hasta los visigodos, que atesoren una ciudad vaccea, una ciudad-estado con su propia necropolis y un barrio alfarero, como la ciudad de Pintia. Es un yacimiento importantisimo que esta siendo muy bien estudiado en la Universidad de Valladolid", señaló Santonja en declaraciones recogidas por Ical.

El consejero denunció que "no se puede entender" que un yacimiento como Pintia, que cuenta con la declaración como Bien de Interés Cultural desde 1993, hace más de treinta años, sufra un ataque así. "Estamos esperando los informes, pero la imagen es absolutamente desoladora", censuró antes de denunciar que "esto no es admisible". Según defendió, "la arqueología y yacimientos arqueológicos que son BIC son como las iglesias, como las catedrales, tienen exactamente la misma entidad. Son absolutamente sagrados, hay que respetarlos y es inadmisible que se atente contra ellos".

El informe preliminar elaborado por los arqueólogos apunta que la zanja ejecutada se extiende a lo largo de 230 de los 260 metros de longitud que median entre el arroyo de La Vega o Pajares (donde se encuentra un hidrante) y el camino de Las Quintanas. Tiene un metro cuarenta de profundidad y medio metro de anchura, y rompe la muralla de la barriada suroccidental de la ciudad de Pintia.

Se trata, apuntan, de una de las zonas más densamente pobladas, que pudo haber sido el punto de origen de la ciudad, por su trazado de orientación diferente, donde se acumulan más de cuatro metros de estratigrafía y una secuencia de 1.200 años de historia. La destrucción afecta a una superficie de 322 metros cuadrados y 1.610 metros cúbicos, y el volumen de información arrasada supera en un tercio al volumen de excavaciones realizadas con metodología arqueológica (900 metros cúbicos) a lo largo de 12 años de investigaciones en Las Quintanas, en la zanja de excavaciones situada a tan solo 120 metros del expolio realizado.