Juan Pablo Martínez

Juan Pablo Martínez


Donde dije...

23/03/2024

Lo que ha sucedido estas últimas semanas en la política nacional, si lo analizamos despacio y sin sesgo ideológico, es sumamente grave. Se nos ha dicho a la opinión pública durante los últimos tiempos, que es muy importante el llegar acuerdos, la «pacificación de Cataluña», «hacer política de altura» y frases que suenan grandilocuentes pero que, en realidad, no sirven de nada y son todas mentira. A los hechos me remito.
En este caso me voy a centrar en el gobierno de España y su máximo representante que es Pedro Sánchez; nos hemos acostumbrado a que diga una cosa y la contraria en la misma frase, o que nos tomen por tontos, diciendo que no harían ciertas cosas, y luego hacer la contraria (bendita hemeroteca). Un claro ejemplo lo tenemos con los indultos de Cataluña o la amnistía catalana, que va acompañada de exculpación de delitos de prevaricación, corrupción y sedición. Aunque ciertamente, han manoseado tanto la legislación a su antojo que ya no sabemos hasta donde pueden llegar haciendo tropelías. Este gobierno, se puede decir con rotundidad, ha quitado el sentido a la palabra dada, a fiarse de lo que te digan. La credibilidad de los políticos era baja, pero con Pedro Sánchez es nula.
 Todo lo que he mencionado con anterioridad es hablando de política pura y dura, pero si hablamos de gestión el tema se complica. Nos dicen que no tendremos presupuesto para este año y se quedan tan tranquilos, cuando el presupuesto es la herramienta principal y fundamental de la gestión de cualquier político. Un PGE es el paso fundamental para generar activad, crear empleo, plantear proyectos y para canalizar los fondos europeos, ¿o de eso nadie se acuerda ya? Lo grave del tema no es no tener presupuesto, es no tenerlo por debilidad del gobierno, por dependencia de partidos independentistas y, sobre todo, por intereses partidistas de unos y otros.
Se nos han contado todas las historias posibles para vendernos públicamente a la ciudadanía que la amnistía era buena para España y mi reflexión es: si esto es lo bueno que saca España, ¿qué será lo malo?