100 años de Marlon Brando

SPC
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TCM celebra el centenario del nacimiento del actor con una selección de sus mejores películas como 'Un tranvía llamado deseo', 'Julio César' o 'Rebelión a bordo'

El intérprete ganó dos Oscar y estuvo nominado en tres ocasiones más

El próximo 3 de abril se cumple el centenario del nacimiento de Marlon Brando. TCM quiere recordarle emitiendo algunas de sus mejores películas cada miércoles del mes, con títulos como ¡Viva Zapata!, Un tranvía llamado deseo o Julio César, en el que interpreta a Marco Antonio en uno de sus más recordados trabajos. Se podrá ver también al actor en el momento culmen de su carrera en Rebelión a bordo y en Reflejos en un ojo dorado, o en la última etapa de su trayectoria, cuando ya era un auténtico mito cinematográfico en largometrajes como Superman o Don Juan DeMarco.

Marlon Brando ganó dos Oscar y estuvo nominado en tres ocasiones más. También se llevó dos Globos de Oro y tres premios BAFTA. Durante toda su vida alimentó una aureola de perfeccionismo y rigor gracias al famoso método, la técnica de interpretación que aprendió en el Actor's Studio de Nueva York. Pero, por otra parte, fomentó una imagen de actor descuidado, prepotente, que improvisaba todo lo que quería y que era la pesadilla de productores y directores. 

«Cuando le contraté, ya estaba bastante entrado en carnes y él me prometió que iba a adelgazar. Yo pensé que, si estaba gordo, podría utilizar su gordura, pero estaba tan gordo que a él mismo le daba vergüenza», recuerda Francis Ford Coppola cuando contó con él para rodar Apocalypse Now. Lo que es incuestionable es que gordo o flaco, contenido o excesivo, Marlon Brando ha regalado a los espectadores momentos memorables en las pantallas.

El intérprete nació el 3 de abril de 1924 en Omaha (Nebraska). Su madre era muy aficionada al teatro, incluso trabajaba como actriz en pequeñas producciones. El joven Brando creció imitando todo tipo de personajes, pero su infancia no fue feliz. En una escena de El último tango en París el actor improvisó ante las cámaras unas palabras que se asemejaban bastante a la realidad que vivió de niño: «Mi padre era un hombre fuerte. Un peleón de taberna amigo de prostitutas, vulgar y borracho. Un tipo ordinario. Mi madre era muy romántica, pero también borracha. Recuerdo muy bien que una vez, siendo yo un crío, la arrestaron completamente borracha», decía en el filme.

Con 19 años decidió trasladarse a Nueva York para estudiar Arte Dramático y, desde el principio, destacó por su fiereza y visceralidad encima de los escenarios. Debutó en Broadway en octubre de 1944 en la obra I Remember Mama, que se convirtió en un gran éxito. De la mano de Elia Kazan y Tennessee Williams protagonizó una de las grandes obras teatrales del siglo XX: Un tranvía llamado deseo. Primero sobre los escenarios y, más tarde, en el cine, su personaje de Stanley Kowalski le catapultó a la fama. No solo por la calidad de su interpretación sino también por su físico. Marlon Brando representaba el inconformismo, el desprecio por las reglas establecidas y la rebeldía juvenil de la década de los cincuenta y de principios de los sesenta.

Difícil de pulir

En 1956 ganó su primer Oscar por su papel en La ley del silencio, dirigida por Elia Kazan, aunque ya había dejado su sello de calidad en otros títulos, como ¡Viva Zapata!, Julio César, Hombres o Salvaje. La industria de Hollywood pensaba que tenía entre sus manos un auténtico diamante en bruto. Muy pronto quedó claro que era, en efecto, un diamante, pero muy difícil de pulir. Brando comenzó a encadenar escándalos, romances y matrimonios, y sus rodajes se convirtieron en una pesadilla para productores y directores que terminaron vetándole de muchos proyectos. 

Gracias a la insistencia de Francis Ford Coppola consiguió el papel de Vito Corleone en El padrino, por el que ganó su segundo Oscar, un premio que se negó a recoger. Una joven india, Sacheen Littlefeather, subió al escenario y rechazó el galardón en su nombre alegando que el actor protestaba así por cómo la industria de Hollywood trataba en el cine a los nativos americanos.

Después de El padrino, volvieron los éxitos. Transmitió como nadie la angustia de la soledad en El último tango en París y fue un militar obsesionado con el horror en Apocalypse Now. Sus trabajos como actor se iban espaciando y, además, como ocurría con Superman, cuando aparecía en un filme, solo lo hacía unos pocos minutos, eso sí, cobrando millones de dólares. Pero su vida personal se truncó trágicamente. En 1990 su hijo Christian fue encarcelado por haber asesinado al novio de su hermanastra, Cheyenne, que se suicidó en 1995.

En sus últimos años Marlon Brando actuó en películas como Don Juan DeMarco o La isla del doctor Moreau. Después de rodar se recluía en la soledad de su casa. Murió el 1 de julio de 2004 en Los Ángeles. Cien años después de su nacimiento, los espectadores podrán volver a verle y escucharle cada miércoles de abril en TCM.

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