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Lo que esconde Calderuela

N.Z.
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El único vecino de Calderuela y un amigo localizan restos en el paraje de la Magdalena que, creen, pueden ser de una ciudad celtibérica

Lo que esconde Calderuela - Foto: Eugenio Gutierrez Martinez

Hileras de piedras a modo de zócalos sin argamasa creando una especie de mallas rectangulares. Empedrados de grandes losas. Guijarros estratégicamente colocados para, quizá, canalizar el agua. Largos muros de piedras distribuidos a unos 30 metros de distancia uno del otro que ‘defienden’ el cerro para confluir en un punto donde las piedras parecen dibujar, sobre el terreno, antiguas construcciones. Estructuras poligonales de piedra caliza. Restos de piedras hincadas sobre el terreno que se asemejan -en parte- a los campamentos romanos identificados en la zona... 

Son algunos de los vestigios que riegan la Sierra del Almuerzo. Parten del municipio de Calderuela y, desde ahí, recorren toda la zona hasta llegar a los núcleos próximos de Canos, Aldehuela de Periáñez, Omeñaca... 

El único habitante de Calderuela, Luis Bernardo Díez Hernández, y un amigo, Enrique Chamorro Gómez, los ‘descubrieron’ hace algo más de dos años y, desde entonces, no han dejado de recorrer y repasar todo el término en busca de nuevas ‘pruebas’ de lo que ellos consideran que podrían ser «restos celtibéricos y romanos». 

El apoyo (sobre todo a nivel documental) de otro amigo, Julián G. de la Mata, ha servido para dar forma a su idea, a la que le han dado hasta un nombre, ‘Mega Numancia’. Porque, basándose en el estudio de sus hallazgos y de algunos textos antiguos, han llegado incluso a inventar una ‘hipótesis’ en la que cuestionan la ubicación actual de Numancia en Garray para situar el yacimiento, así como el cerco y los campamentos romanos, en el entorno de Calderuela. 

Su idea es desde luego un órdago a la arqueología y un agravio al método científico. También, una apuesta demasiado arriesgada frente a las décadas de estudio en el cerro de la Muela (Garray), por lo que, insisten, «no queremos disputas, solo exponer lo que hay» para que «la gente lo analice por sí misma, lo vea in situ y, si es lo que creemos, se proteja», apuntan Díez Hernández y Chamorro Gómez. 

monedas, puntas de lanza... Ambos acceden a mostrar a El Día de Soria parte de los restos constructivos encontrados en el conocido como paraje de la Magdalena, así como algunas de las piezas que han extraído en la zona «excavando superficialmente». Entre ellas hay monedas de bronce, plomos, puntas de lanza, clavos, hebillas... e incluso un caballito que ‘recuerda’ a la fíbula localizada en Numancia. Según sus apreciaciones, se trata de piezas que podrían pertenecer a «diferentes épocas» pero, aseguran, algunas son de época prerromana. 

Hablan con pasión de cada una de las piezas y explican lo que, a su juicio, significan todas ellas. «Este proyectil es una cabeza de cocodrilo y, por detrás, lleva la señal de la muerte», explica Díez sobre uno de los plomos localizados. Y así, una a una, van desgranando sus teorías.  

piezas al numantino. Guardan solo parte de lo encontrado. Otra parte de las piezas que han ido extrayendo en estos dos años la entregaron al Museo Numantino hace aproximadamente un año. «Llevamos monedas celtíberas, puntas de flecha, una fíbula con impresión, teseras... De inicio, nos riñeron y nos dijeron que las piezas nunca se iban a exponer porque, al cogerlas nosotros, pierden valor. Luego estuve otro día explicando dónde había encontrado cada pieza y me dijeron que me llamarían para firmar la entrega pero, de momento, no ha habido más iniciativa por parte del museo», apunta Chamorro, quien reconoce que le hubiera gustado ver «cierto interés» por parte de los expertos en la materia. «Quizá estamos completamente equivocados pero, al menos, que vengan y lo vean», añade Díez. 

Ante el silencio administrativo, su decisión ha sido hacer público el hallazgo a través de las redes sociales, donde llevan ya meses mostrando diferentes vídeos y fotografías de los restos localizados. Sus hipótesis han despertado un fuerte debate entre expertos en la materia, quienes consideran una falacia estas teorías, y aficionados y amigos, que les agradecen que hayan dado a conocer esta historia. 

su hipótesis. A su relato le han dado forma y prácticamente al mismo tiempo que hacían llegar las piezas al Numantino presentaron también un documento en la Delegación Territorial de la Junta, en Cultura, donde exponían lo que han denominado ‘Hipótesis del Botthi, una ubicación alternativa para Numancia’. 

El documento, redactado por Julián G. de la Mata, indica textualmente: «Existe sobre la Serranía de Soria una vasta red de ciudades prerromanas cuyo centro neurálgico se intuye al mediodía de la Sierra del Almuerzo, y más concretamente sobre el cerro de Calderuela, donde se hallan esparcidos los restos visibles de lo que aparenta ser una gran ciudad fortificada ubicada junto a otros importantes núcleos más dispersos y de estructura similar. A su vez, aparecen en diversos altozanos adyacentes, y enfrentados a los anteriores o circunvalándolos, otro tipo de asentamientos de construcción más dispar, pero con ciertas similitudes a los campamentos romanos situados en la Atalaya de Renieblas. En algunos casos, estos restos aparecen rodeados de líneas defensivas como son las piedras clavadas sobre el terreno». 

En el texto, los autores de esta hipótesis, De la Mata y Chamorro, ya reconocen su «absoluta incapacidad para poder juzgar adecuadamente los vestigios que aparecen a lo largo de la ladera sur de la Sierra del Almuerzo» y consideran interesante que «sean los propios arqueólogos quienes los estudien, evalúen y califiquen». No obstante, asumen, «revisados los textos clásicos y analizado el terreno, y aunque no tengamos pruebas arqueológicas que confirmen nuestras sospechas, tampoco tenemos ninguna duda de que estas estructuras están asociadas a un importante oppidum de la cultura celtíbera, y más concretamente, creemos que en realidad pudiera tratarse de los restos de la ciudad celtíbera de Numancia, destruida por Escipión en el año 133 antes de Cristo». Es una afirmación demasiado ambiciosa para unos aficionados, si bien se muestran convencidos de la importancia de lo encontrado e insisten en la necesidad de «cuestionarse» los argumentos heredados. 

Al ser preguntados sobre cómo han podido llegar a esa conclusión que cuestiona incluso los trabajos de investigadores de prestigio internacional (Saavedra, Schulten... y, actualmente, Jimeno), Chamorro alude básicamente a dos cuestiones:la descripción de la ciudad que hacen los textos antiguos, así como el estudio de las distancias entre mansiones en la vías romanas. «Apiano habla de una ciudad de 150 hectáreas, de un perímetro amurallado... Eso aquí se puede localizar perfectamente, así como la grandeza de la ciudad. [...] Luego están los textos de Isaac Moreno Gallo, que analiza el trazado de las vías romanas en Castilla y León (basándose en lo que señaló en su día Eduardo Saavedra). Localiza las diferentes mansiones que había en la vía XXVII y concreta las millas de separación entre mansiones. Si tú pasas a kilómetros las millas que pone que separan Numantia de Uxama, Augustóbriga, Clunia... te lleva a Calderuela y no a Garray», explica Chamorro, que asegura que el cálculo sale «exacto» desde «cualquier mansión». Díez apunta también a cuestiones climatológicas, a posición estratégica, a amplitud del terreno para localizar tanto la ciudad como los campamentos romanos que llegaron a acoger hasta 30.000 soldados... «Lo que hay aquí es una construcción brutal donde se puede identificar perfectamente Numancia, el cerco y los campamentos», aseguran ambos.

a vista de dron. Admiten que su hipótesis carece de rigor científico pero insisten en la invitación para ver sobre el terreno los hallazgos. De hecho, reconocen, ellos fueron los primeros sorprendidos por la cantidad y calidad de los restos encontrados: «Nosotros íbamos buscando herramientas de cantería. Compramos un detector de metales pequeño y empezaron a salir monedas y cosas raras en la zona de la sierra. Empezamos a buscar información y vimos que podían ser celtíberas. A partir de ahí, fuimos siguiendo los muros, encontrando más objetos y, lo que empezó como un presentimiento, cada vez ha ido cobrando más fuerza», rememoran, apoyados también por imágenes aéreas que han hecho a partir de un dron. 

A vista de pájaro se adivinan algunas de estas estructuras a las que aluden estos aficionados pero, explican, en la parte boscosa se pierde la pista. Por ello, esperan completar su hipótesis con tecnología lidar, capaz de obtener un completo mapa de puntos del terreno que permite conocer la geografía de manera detallada. «Toma imágenes desde el cielo, retira la vegetación y muestra las estructuras que hay debajo de la tierra, lo que podría ayudar mucho a ver lo que realmente hay. Hemos pedido presupuesto para ver si podemos hacerlo», anuncian.

expolio. Son conscientes de que su afición puede topar con la ley y ser considerada expolio y, al ser cuestionados por el asunto, reconocen que les «preocupa» pero, insisten, «debíamos darlo a conocer». Además, recalcan, «no tenemos ningún interés en vender las piezas ni nada por el estilo. Lo que nos gustaría es que esto se declare yacimiento y se proteja». «Cuando vimos lo serio, informamos a la Junta y entregamos las piezas al Numantino», añaden. 

En Castilla y León el uso de detectores de metales sin autorización administrativa está prohibido. La Ley 16/85, del Patrimonio Histórico Español, así como la Ley 12/2002, de 11 de julio, de Patrimonio Cultural de Castilla y León, sancionan la expoliación, considerada «toda acción u omisión que ponga en peligro de pérdida o destrucción de todos o algunos de los valores de los bienes que integran el patrimonio histórico español o perturbe el cumplimiento de su función social». 

El director de las excavaciones de Numancia, Alfredo Jimeno, aseguró no tener constancia de estos hallazgos. No obstante, al ser informado por este medio, indicó su intención de ponerse en contacto con los responsables de Cultura en la Delegación Territorial de la Junta. Desde este departamento rechazaron hacer ninguna valoración al respecto del asunto de Calderuela.