JALÓN POR LA VEGA

Silvia Garrote

Periodista


Cultura comestible

Una de las críticas más habituales y que con más desdén se dirigen hacia un gobierno local es que se gasta mucho en Cultura y no en lo que importa. Y la realidad es que la Cultura también es importante, y no solo en términos cualitativos. El verdadero reto es hacer de la actividad cultural una fuente de ingresos y de empleo con un cierto volumen, porque la realidad es que la cultura, como cualquier otro sector productivo, genera trabajo y genera riqueza. Y además puede transformar a una sociedad, pero como parece que esto último no tiene valor, vayamos a las cifras.  El Anuario de Estadísticas Culturales, además de decirnos cuántos libros leemos por persona al año, también recoge datos sobre la actividad empresarial relacionada con la Cultura. Así, el número de empresas recogidas en el Directorio Central de Empresas cuya actividad económica principal es cultural ascendió a 118.407 a principios del 2017. Esta cifra supone el 3,6% del total de empresas. La mayor parte de ellas, el 81,4%, 96.361, se corresponden con actividades de la industria o los servicios, tales como actividades de edición, de bibliotecas, archivos, museos, cinematográficas, de vídeo, de radio y televisión, o las artísticas y de espectáculos entre otras, y el 18,6% restante, 22.046, con actividades vinculadas al comercio o alquiler de bienes culturales. Los resultados de esta explotación indican que el volumen de empleo cultural ascendió en 2017 a 687,2 mil personas, un 3,7% del empleo total en España en la media del periodo anual. No son cifras desdeñables. También hay que tener en cuenta el empleo indirecto, que no se cuantifica en estos datos y que también es importante.
En una sociedad en la que los sectores primarios y secundarios viven un claro retroceso por muchas razones, y una de ellas es la mecanización, el sector servicios concentra un número creciente de puestos de trabajo, y, por lo tanto, de riqueza económica. Cultura, turismo, gastronomía, patrimonio… Casi todas las ciudades se nutren y buscan nuevos proyectos de este tipo que atraigan a gente y muevan las economías locales, a lo largo de todo el año o en momentos puntales. Aquello de que se instale una fábrica con 200 empleos de golpe es cada vez más difícil, y a veces, contraproducente, porque lo mismo que llegan pueden irse. Los estímulos culturales están detrás de una cifra importante de los viajes. Siguiendo con los datos del Anuario, los resultados indican que el 12,8% del total de viajes realizados en 2017 por ocio, recreo o vacaciones de los residentes en España fueron iniciados principalmente por motivos culturales. A estos 12,5 millones de viajes han de añadirse las entradas de turistas internacionales que se realizan principalmente por motivos culturales, 12,8 millones en 2017, el 18,1% del total.  El gasto asociado a los viajes que se realizan principalmente por motivos culturales ascendió en 2017 a 6.747,7 millones de euros para los residentes en España y a 13.923,6 millones de euros para las entradas de turistas internacionales.  
Los grandes festivales, los museos, las exposiciones, el cine, los conciertos, el patrimonio, la gastronomía son el motor económico de muchas ciudades. Que se lo digan a Bilbao, San Sebastián o Barcelona, entre otras. Soria cuenta ya con muchas citas que hacen colgar el ‘no hay billetes’ y eso se traduce en euros. Ojalá la oferta pudiera crecer, porque importar, importa.



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