Jesús de Lózar

Jesús de Lózar


'Tuber melanosporum' (I)

14/10/2023

No te lo pierdas, la mayor finca de trufas, la explotación más grande del mundo está aquí en Soria, me decía en 1980 mi amigo el ingeniero de montes José Miguel Sierra Vigil. Vivir para ver. Y yo pensaba que Soria era pequeña, que no había muchas cosas, sin recursos apenas y éramos el número uno mundial en el cultivo de la trufa. Todo por obra de un navarro de Elizondo, un pueblo de imprescindible visita como me pasó a mí después de haber leído la Trilogía del Baztán de Dolores Redondo. 
Salvador Arotzarena Iribarren había montado en 1960 Conservas Arotz en Navaleno. Diez años después compró la finca 'Quejigares' a unos que se dedicaban en Serrerías a la fabricación de parqué de enebro. Un terreno de 619,43 dedicado íntegra y exclusivamente al cultivo y explotación de trufa negra, ubicado en el término municipal de Villaciervos, lindante con La Cuenca, pero solo con acceso desde Abejar. Con el tiempo pasó a ser propiedad de Fincas e Inversiones del Ebro, S.A. y, como la propia empresa conservera, ahora denominada Arotz Foods, S.A.U., 100% de Ebro Foods, S.A., a formar parte del Grupo Ebro Foods, cuyo accionista de referencia es Antonio Hernández Callejas. Su padre y su abuelo descienden de Ólvega, Félix Hernández Barrera y Antonio Hernández Villar.
En 1990 viniendo de Vinuesa paramos a comer en La Canal de Abejar, que regentaban los hermanos Teresa. Coincidimos con el encargado de la finca, Bienvenido Pérez Falcón, que con 40 años se vino de El Burgo de Ebro a trabajar para Arotz desde prácticamente el inicio de la explotación de la finca hasta su jubilación. Gracias a él pudimos un día visitarla. De otra manera, habría sido impensable.
Ya estaban echados los cimientos. Clima, altitud, terrenos pobres, encinares. Las condiciones  para el cultivo y la explotación de la trufa negra. En los últimos veinte años se han ido desarrollando un sinfín de actividades en su apoyo: la Feria de la Trufa Negra de Abejar, el Congreso Internacional de Cocina Micológica 'Soria Gastronómica', el Concurso Internacional 'Cocinando con Trufa', la 'Ruta Dorada de la Trufa', promovida por Soria Activa, las 'Jornadas Gastronómicas de la Trufa Negra de Soria', de Asohtur, el propio trabajo de Cesefor y del Instituto Europeo Micológico, EMI por sus siglas en inglés. 
Hoy hay en Soria unos doscientos truficultores, dos asociaciones, Asfoso y Atrusoria, y unas 1.700 ha en explotación. Y 114.146 ha de superficie hábil para el cultivo de la trufa negra. Pese a todo este enorme potencial, la información estadística en todos los niveles, nacional, regional y local, es inexistente. Sin un diagnóstico previo basado en una información detallada es muy aventurado trazar un plan de acción, aunque a nadie se le escapa la necesidad de  coordinarse todos los actores implicados y obtener la Denominación de Origen Trufa Negra de Soria o la Indicación Geográfica Protegida (IGP). 
No hubiéramos llegado hasta aquí sin el trabajo de muchas, muchas personas e instituciones, y, en particular, de los propios truficultores. Sin ellos, sin gente con ideas nuevas, todo lo alcanzado no habría sido posible. Y, en particular, de uno de ellos. El cocinero vasco Juan Mari Arzak recordó hace quince años en el I Congreso Internacional 'Soria Gastronómica' que la primera persona que le hizo probar las trufas fue Salvador Arotzarena. «Hizo importante el mundo del hongo, fue quien me enseñó cómo hacer la trufa». Un navarro de Elizondo. En Soria.