scorecardresearch
Loli Escribano

SIN RED

Loli Escribano

Periodista


Escaleras de obras

10/09/2021

Acabo de ver en las redes sociales unas fotos de los trabajos que la Junta de Castilla y León está ejecutando en Castroviejo, ese paraje mágico que tenemos en Duruelo de la Sierra. Sigo sin parpadear. He tenido que buscar en internet para refrescar mi memoria, porque estaba convencida de que anunció una pasarela y un mirador, pero lo que veo en las fotos son unas horripilantes escaleras metalizadas. Es la primera parte de unas obras que cuestan 234.000 euros y que, además de hacer daño a la vista,  han ocasionado destrozos en unas rocas de formas caprichosas que dejan sorprendidos a los visitantes y que los durolenses sienten como parte de su identidad. Leo en la información que en su día publicó la Junta que «la propuesta se ha diseñado con el fin de que armonicen con su entorno inmediato y con el paisaje circundante. La estructura es de acero galvanizado, con acabado en pintura epoxi de color blanco. Las pasarelas, bancos y barandillas son de madera». Habrá que esperar a que terminen para que las forren, pero sigo analizando las fotos y me fijo escandalizada en los pegotones de cemento que han plantado en unas rocas que atraen a miles de turistas. 
Este verano subí a Castroviejo con mi amigo Alberto, durolense él, por la ruta de las cascadas. Era la primera vez que la hacía y me quedé sorprendida del tremendo potencial turístico que ofrece. Pasamos por la Chorla, la Cueva del tejo y la de las Ventanas. Desde ahí vimos el viejo mirador y al salir por el callejón y bajar observé que ya se había acordonado la zona de actuación prevista por la Junta con una malla naranja. Era el mismo espacio que ahora contemplo en las fotos con varias escaleras metalizadas que dan grima. Yo, que no soy una avezada escaladora, pude moverme con soltura por las rocas y disfrutar desde las alturas de unas vistas maravillosas: todos los pinares de la comarca, Duruelo y también mi pueblo, Covaleda (bueno, de mi padre). No eché en falta un mirador que estuviera quince metros más arriba. Me pregunto si realmente hace falta una actuación de este tipo para disfrutar de un paisaje que en otros países seguramente convertirían en destino prioritario nacional. En la vida todo es cuestión de voluntad. Al reflexionar sobre la proyección que se puede dar a Castroviejo, no puedo dejar de pensar en la que no se ha querido dar a Numancia. Se hace poco y mal. Habría que invertir en una promoción adecuada que atraiga turistas. Y mientras esperamos a que se  dignifique y promocione nuestro patrimonio, seguiremos temblando según avancen  las obras por si en vez de revalorizar un espacio natural, lo degrada. Parece evidente que es un proyecto innecesario, por lo que cruzaremos los dedos para que esta aberración visual se transforme en unas instalaciones respetuosas, aunque ya hay destrozos, como el de las rocas, que son irreparables.